
“Dinamarca actúa como el canario en la mina del carbón”. Esta observación proviene de Marvin Ryder, investigador de la Universidad McMaster en Canadá, y se refiere no a mercados, finanzas o geopolítica, sino a un elemento que ha formado parte de la rutina diaria de muchas personas en todo el mundo durante siglos: el correo. El operador postal PostNord ha establecido que el martes 30 de diciembre distribuirá su última carta en Dinamarca. De hecho, la empresa ha estado eliminando sus icónicos buzones rojos de las calles durante meses, y el lunes 29 será el último día en que acepten sobres certificados.
A partir de ese momento, la compañía planea concentrarse en los envíos de paquetes, una decisión lógica considerando sus resultados financieros. La cuestión, como sugiere Ryder, es si el fin del correo postal tradicional se limitará a Dinamarca o se extenderá a otros países.
Se cierra un capítulo en Dinamarca. El servicio postal danés, que alguna vez fue dominante, ha optado por adaptarse a la era moderna y abandonar el correo postal. Aunque el anuncio se hizo hace meses, los impactos de esta medida se sentirán con el inicio del nuevo año: en 2026, PostNord dejará de recolectar y entregar cartas en Dinamarca.
La empresa ha estado preparando el terreno para esta transición: en junio comenzó a retirar sus 1.500 buzones de las calles, el 18 dejó de aceptar cartas regulares, y el 29 recogerá los últimos sobres certificados con acuse de recibo. Al día siguiente, en la víspera de Año Nuevo, PostNord entregará sus últimos sobres.
PostNord, un operador nórdico establecido en 2009 mediante la fusión de Post Danmark y la sueca Posten AB, ha sido directo sobre sus razones. Abandona el envío de cartas en Dinamarca porque los usuarios han dejado de utilizarlo. En los últimos 25 años, el volumen ha disminuido más del 90%, sin indicios de que la demanda haya alcanzado su punto más bajo. En 2000, se distribuían más de 1.400 millones de cartas, pero en 2024 no superaron los 200 millones.
Este declive ha coincidido con el auge del comercio en línea, que es exactamente el área en la que la operadora ha decidido enfocarse. A partir de ahora, en Dinamarca se dedicará exclusivamente al servicio de paquetería.
“Nos vemos obligados a ajustarnos a la nueva realidad y tomamos este paso para construir un PostNord fuerte para el futuro”, afirma la compañía. Esto tiene lógica, ya que el sistema MitID permite a los daneses recibir todas sus notificaciones oficiales de manera digital, una opción elegida por la gran mayoría de la población. Solo el 5% de los adultos ha optado por no usarla.
PostNord ha decidido cerrar este capítulo después de 400 años de historia postal (el servicio data del siglo XVII, durante el reinado de Cristián IV), pero eso no implica que los envíos de sobres de papel vayan a terminar por completo.
Los daneses podrán seguir enviando cartas a través de Dao, una empresa de mensajería que ya está en funcionamiento y se prepara para un aumento significativo en su actividad: según sus proyecciones, pasará de 30 millones de cartas en 2025 a 80 millones en 2026. Sin embargo, el servicio será diferente para los usuarios: quien desee enviar una carta deberá llevarla a uno de sus puntos de entrega o pagar un cargo adicional por la recolección en domicilio.
En el comunicado donde anunció sus planes, PostNord explicó que su decisión sigue a un cambio legal que, en esencia, le da mayor flexibilidad. “Nuestra responsabilidad por el servicio postal universal en Dinamarca finalizó con la Ley Postal que entró en vigor el 1 de enero de 2024, excepto por el correo para personas con discapacidades visuales, islas pequeñas y correo internacional durante un período de transición”, detalla.
La situación será distinta en Suecia, donde PostNord mantendrá un sistema de correo autofinanciado y rentable, asumiendo el servicio postal universal.
Interrumpir una tradición que se remonta al siglo XVII no es fácil. PostNord lo ha admitido, describiéndolo como “una decisión difícil” y un “paso importante” diseñado para fortalecer su posición futura. Por ahora, su salida ha generado un auge coleccionista por sus buzones: la compañía puso a la venta 1.000 unidades por precios entre 270 y 200 euros (dependiendo de su condición), y se agotaron en pocas horas. Se estima que su red incluye alrededor de 1.500 buzones, y en enero se subastarán otros 200.
Es probable que los movimientos de PostNord se sigan de cerca en las oficinas de Correos. Aunque hay indicios de que la Generación Z está redescubriendo el encanto de enviar cartas escritas a mano, el correo postal también enfrenta dificultades en España.
La Comisión Nacional de los Mercados estima que en diez años el intercambio de cartas ha caído un 64%, lo que ha impulsado a Correos a explorar diversas y nuevas líneas de negocio. El envío de paquetería ha aumentado a “niveles récord”, pero precisamente por eso es un mercado con competencia intensa donde es desafiante ganar terreno. En Dinamarca, el ajuste del servicio postal vendrá acompañado de recortes en la plantilla, con la pérdida de 1.500 puestos de trabajo.