Japón inicia la suspensión de sus festivales tradicionales de cerezos en flor debido al exceso de turistas

BlogFebruary 9, 2026

Hace algunos años, los residentes de Fujiyoshida, una ciudad en la prefectura de Yamanashi en Japón, se percataron de que estaban pasando por alto una gran oportunidad turística. La localidad se encuentra a solo unas horas en tren de la capital y ofrece vistas excepcionales a uno de los símbolos más emblemáticos del país: el monte Fuji. Con estos elementos y sus propios paisajes, en 2016 las autoridades locales lanzaron un festival enfocado en la floración de los cerezos.

En la actualidad, Fujiyoshida enfrenta un inconveniente: su estrategia para atraer visitantes ha resultado extremadamente efectiva. Tanto, que han optado por cancelarlo.

¿Qué ocurrió?

En Fujiyoshida se han topado con una situación peculiar. En 2016, las autoridades pusieron en marcha una iniciativa para atraer turistas del resto de Japón y de otros países. Ahora, una década después, el plan ha sido tan exitoso que sus promotores han decidido revertirlo. De hecho, lo han suspendido.

La razón es simple: Fujiyoshida se ha transformado en un destino altamente popular entre los viajeros internacionales, lo que genera millones de yenes en ingresos. Sin embargo, los habitantes locales han determinado que ni siquiera ese beneficio económico justifica las molestias causadas por multitudes de turistas.

¿Por qué sucede esto?

En esencia, porque Fujiyoshida se ha convertido en un gran escenario para fotografías al aire libre. La ciudad está cerca del Fuji y cuenta con extensas áreas de cerezos que ofrecen un espectáculo impresionante durante la primavera, en la temporada de floración.

En 2016, sus líderes combinaron estos atractivos (las vistas del Fuji y el tradicional sakura, la floración del cerezo) y promovieron un festival en el parque Arakuyama Sengen. Allí, los visitantes encuentran cerezos, una pagoda y, sobre todo, panorámicas impresionantes de Fujiyoshida con el Fuji como telón de fondo. Es el lugar ideal para cualquier usuario de Instagram que desee mostrar su viaje a Japón.

¿En qué consiste el problema?

Fujiyoshida acertó plenamente. Su festival fue un éxito rotundo. Según informa la agencia Kyodo News, durante la temporada de floración de los cerezos, la ciudad recibe más de 10.000 visitantes por día. A lo largo del año, el total asciende a alrededor de 200.000 turistas. Esto es notable para una población que en 2020 no superaba los 50.000 residentes.

La oleada de turistas es tan intensa que, a pesar de su gran impacto económico, la ciudad ha decidido cancelar el festival este año para priorizar algo más valioso: mantener “la vida tranquila” de sus residentes, que ahora se ve “amenazada”.

¿Es tan serio?

Al parecer, sí. Al menos según los informes de la prensa local e internacional. La BBC menciona congestiones de tráfico, problemas con la basura y dificultades relacionadas directamente con el mal comportamiento de los visitantes.

Para ser más específicos, se citan casos en los que turistas han ingresado a viviendas privadas para usar los baños o incluso han defecado en jardines. “Tenemos una intensa sensación de crisis”, admite el alcalde de la ciudad. De intentar atraer visitantes, Fujiyoshida ha pasado a sentirse “superada” y saturada por un “exceso de turismo” que “impacta gravemente” en la rutina diaria de sus habitantes.

¿Qué medidas tomarán?

Las autoridades han resuelto suspender el festival de este año, aunque reconocen que, después de una década de tradición, es probable que los turistas continúen llegando en abril y mayo para disfrutar de las vistas desde el parque Arakuyama Sengen. Por eso, planean fortalecer la seguridad e implementar acciones adicionales, como instalar baños portátiles, aumentar la vigilancia y crear un sistema de estacionamiento temporal.

Todo lo necesario para gestionar la congestión de turistas en el área del parque y prevenir que la afluencia masiva altere la vida de los residentes.

¿Se trata de un caso aislado?

No. Por eso el ejemplo de Fujiyoshida resulta tan relevante. La recuperación general del turismo internacional después de la pandemia, la debilidad del yen y, especialmente, la popularidad ganada en las redes sociales han hecho de Japón un destino deseado por viajeros de todo el mundo.

En 2025, el país registró 42,7 millones de visitantes extranjeros, casi un 16% más que en 2024 y muy por encima de los 31,9 millones previos a la pandemia. Este auge no siempre ha sido fácil de manejar en las áreas más visitadas, como en Kioto, donde han surgido problemas con turistas que acosan a las geishas.

Quizás el caso más conocido sea el de Fujikawaguchiko, una localidad que instaló una gran pantalla para bloquear las vistas al monte Fuji. El propósito era el mismo: reducir el atractivo de un sitio que se había convertido en un foco de turistas. Más allá de Japón, otros países como Italia o incluso España han tomado medidas para protegerse del impacto de las multitudes de visitantes.

Imágenes | Giuseppe Milo (Flickr) y Olivier Bruchez (Flickr)

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