
Colocar grandes cargas en órbita baja no solo representa un desafío técnico, sino también una elección estratégica. Cuando se trata de alrededor de 20 toneladas, resulta común asociarlo con el Falcon 9 de SpaceX, pero esa no es la única opción disponible. Europa lo ha probado recientemente con el lanzamiento inicial de Ariane 64, la configuración más robusta de Ariane 6, que ha finalizado una misión real y ha posicionado con éxito 32 satélites de una constelación en órbita.
La misión VA267 partió el 12 de febrero desde el Centro Espacial de Guayana y representó el debut operativo del cohete mencionado. De acuerdo con ArianeGroup, el vehículo colocó la carga útil en órbita de manera exitosa y concluyó la misión después de 1 hora y 54 minutos. Este logro no solo confirma el funcionamiento del nuevo lanzador en escenarios reales, sino que también inicia la primera de las 18 misiones que Amazon ha contratado con Arianespace.
En la familia Ariane 6, Ariane 64 es la variante diseñada para las operaciones que demandan mayor masa y volumen de carga. Esto la posiciona con una capacidad cercana a las 20 toneladas hacia la órbita baja terrestre, casi el doble de lo que ofrece Ariane 62 con dos propulsores laterales. Este avance justifica su uso en despliegues comerciales a gran escala, como redes completas de satélites. Además, el programa anticipa mejoras adicionales en el rendimiento durante el año mediante la incorporación de nuevos motores P160C en los propulsores laterales de combustible sólido.
VA267 combinó varios hitos en un único lanzamiento, y todos ellos destacan el avance en escala del nuevo sistema europeo. ArianeGroup señala, en primer lugar, el empleo inicial de Ariane 64 en su setup con cuatro propulsores laterales, lo que permitió colocar en órbita los más de 30 satélites indicados. A esto se añade el uso por primera vez de la carena de 20 metros, creada para proteger el dispensador en las etapas tempranas del vuelo y que eleva la altura total del lanzador a 62 metros. Las misiones previas con la carena de 14 metros y Ariane 62 alcanzaban alrededor de 56 metros.
Más allá de los aspectos evidentes, la misión requería una sucesión exacta después del despegue para asegurar la liberación segura de los satélites. Como se mostró en la transmisión oficial, el lanzador se separó de los propulsores laterales y de la carena en los minutos iniciales del vuelo, momento en el que la etapa superior tomó el control para la inserción orbital a través de encendidos programados con precisión. El despliegue inició aproximadamente 90 minutos tras el lanzamiento y continuó con liberaciones en secuencia.
Este despliegue integra un plan más amplio de infraestructura espacial. Amazon Leo, que evoluciona del anterior Project Kuiper, se concibe como un conjunto de satélites en órbita baja para proporcionar internet rápido y de baja latencia a comunidades distantes de las redes tradicionales. Con la adición de esta treintena de satélites en órbita, el total supera los 200, lo que acerca a la empresa a su objetivo de conectividad global.
Con el primer vuelo de Ariane 64 realizado conforme a lo planeado y los satélites ya posicionados, el nuevo lanzador supera la fase de validación técnica y entra en operación plena. El desafío real inicia ahora, cuando la consistencia en las operaciones se vuelve tan crucial como el éxito inicial.
Imágenes | ArianeGroup