
Es evidente que los aspiradores manuales ofrecen una limpieza superior a los robots, ya que permiten enfocarse directamente en las áreas sucias con precisión. Sin embargo, esto requiere tiempo y esfuerzo. Para quienes buscan aspirar y fregar al mismo tiempo, existe una opción que evita la necesidad de usar primero la escoba y luego la fregona: los aspiradores con función de fregado.
Hasta ahora, el fregado en estos dispositivos era más bien superficial, ya que pasar un rodillo húmedo con agua no equivale a frotar con agua jabonosa y fibras absorbentes. Roborock ha elevado el nivel con el F25 Ace Pro, que promete aspirar y fregar de manera efectiva simultáneamente. Lo hemos evaluado en detalle y compartimos nuestras observaciones.
Mientras que los robots aspiradores han mejorado su diseño con el tiempo, los aspiradores con fregado mantienen un aspecto robusto similar a los modelos iniciales de aspiradores escoba, como se vio en el Dyad de la misma marca hace cinco años, en el Dreame H15 Pro hace casi un año y ahora en este. Afortunadamente, se desplaza por el suelo y no es necesario cargarlo, aunque sí hay que levantarlo para retirarlo de la base.
La base es un rectángulo del tamaño de una baldosa grande, que sirve para cargar, almacenar en posición vertical y limpiar el dispositivo, como se detalla más adelante en este análisis. El aspirador en sí es lo más voluminoso y avanzado, dividido en tres partes principales:
Los depósitos de agua tienen alrededor de un litro de capacidad, suficiente para una limpieza completa del hogar. La distribución del peso es adecuada, pero su peso y altura de 1,1 metros se notan en el brazo después de un uso prolongado.
Lo positivo es que se desliza con facilidad y, con un cabezal amplio (26 x 25 cm), cubre áreas grandes rápidamente, como pasillos. Resulta práctico para superficies extensas.
Además, se puede inclinar casi horizontalmente y sigue funcionando bien (ayudado por una rueda en la empuñadura), lo que facilita limpiar debajo de muebles como camas. Sin embargo, el tamaño del cabezal impide acceder a espacios estrechos, como los lados de un inodoro.
El proceso es sencillo: agregar agua y solución limpiadora en los depósitos correspondientes, asegurar que el aspirador esté cargado, retirarlo de la base y encenderlo. Por defecto, se detiene en posición vertical y se activa al inclinarlo, lo que tiene sentido ya que no se aspira en esa postura.
Aspirar y fregar es sencillo gracias a su deslizamiento suave (configurable en la app). Aunque no siempre se recomienda hacer ambas acciones simultáneamente, funciona bien: en modo automático, elimina pelos, pelusas, migas, arena y hasta granos como lentejas sin problemas.
Puedes alternar modos presionando el botón sobre el de encendido: Eco, Automático, Máximo y Esponja. Los nombres se conocen por la voz del aspirador o la app; por ejemplo, “Esponja” ofrece potencia equilibrada y bajo nivel de agua, ideal para secar el suelo.
Para limpiezas diarias, el modo Automático combina potencia media y agua media de forma efectiva. El modo Eco sirve para repasos rápidos. Para suciedad común, no se necesita más, pero para elementos como copos de cereal, el modo Máximo es mejor. El principal inconveniente no es la potencia, sino el tamaño del cabezal (25 cm de ancho y 12,5 cm de alto), que no accede a rincones estrechos.
Lo destacado de este dispositivo es su fregado. El agua se dosifica según el modo y llega al rodillo textil, que aplica 30N de presión y gira a 430 rpm, según el fabricante.
En uso, esto elimina manchas secas efectivamente, incluso las difíciles, permitiendo insistir manualmente. Al presionar el gatillo, se genera espuma con detergente y aire para ablandar e higienizar. Es infalible (se puede ajustar más jabón en la app).
Aún más útil para derrames frescos, como café: unas pasadas con espuma y queda limpio. Funciona con líquidos pegajosos como refrescos o puré. El suelo se seca rápido y huele bien.
A pesar de su eficacia, no deja charcos, secándose relativamente pronto. Se usó en suelos de baldosa, no en parqué, por lo que se debe considerar el tipo de piso antes de adquirir uno.
La pantalla visible durante el uso muestra la batería con barras (como en móviles antiguos), el modo y el estado (azul indica normal). En la app, se ven porcentajes precisos.
Según Roborock, la batería de 4.000 mAh dura hasta 60 minutos en modo Eco y 30 a máxima potencia. En una prueba a máxima en un piso de 100 m², tardó 15 minutos y consumió 40%, superando las estimaciones del fabricante, aunque se pausó al colocarlo vertical. Es ideal para hogares grandes.
En resumen: útil pero no esencial. Se menciona para ver batería en porcentaje, detalles de modos, ajustar jabón o deslizamiento, configurar autolimpieza y secado, o acceder a mantenimiento y manuales. Incluye funciones curiosas como controlar el aspirador horizontalmente desde la app como un dron.
Estas opciones enriquecen la experiencia, pero no son vitales. El dispositivo funciona bien sin ella, alternando modos manualmente o accediendo a recambios en la web. La interfaz es aceptable, aunque podría mejorarse, como evitando palabras cortadas.
Para operar, necesita batería, agua y limpiador para óptimos resultados. Cargar es simple: colocarlo en la base y esperar dos horas, sin problemas de conexión. Llenar agua es cómodo: extraer depósito, abrir tapón y usar grifo. Para limpiador, similar, con cuidado al verter.
El inconveniente surge al acabarse el jabón. Roborock recomienda sus detergentes para evitar daños. En su web, no hay exactamente el incluido, y los disponibles cuestan 20 euros el más económico, equivalente a meses de jabones domésticos. Su fórmula es simple: agua con tensioactivos no iónicos, sin lejía ni alcoholes, similar a limpiadores concentrados para suelos.
Vaciar agua sucia se hace un par de veces por semana con uso diario: extraer depósito, retirar tapa con filtro y verter en el inodoro (líquido marrón). Incluye un cepillo para remover residuos como pelos sin tocarlos.
El rodillo se