
Se afirmaba que representaba un logro para Samsung, aunque en realidad este supuesto éxito resulta altamente cuestionable. De hecho, la compañía de Seúl es el productor de teléfonos más imitado a nivel mundial, no solo el mayor en términos de ventas globales, y hemos presenciado estafas y copias inusuales como las del Escobar Fold o los dispositivos Zetta de España.
El desarrollo más reciente en esta saga de imitaciones a gran escala nos llega a través de los colegas de SamMobile, quienes reportaron hace poco el cierre y desarme en India de una fábrica de smartphones falsificados de gran envergadura. En esta instalación se armaban teléfonos Samsung completamente falsos, empleando componentes y partes de menor calidad importados desde China.
No es coincidencia que ocurriera en India, ya que se sabe que en este vasto mercado en desarrollo se fabrican productos falsificados de diversas categorías y sectores, aunque principalmente se ensamblan aparatos electrónicos de todo tipo para saturar el mercado con réplicas más económicas de modelos destacados como los iPhone o los Galaxy S de Samsung.
Medios locales en India han reportado que la policía de Delhi obtuvo una denuncia anónima sobre una tienda en la misma ciudad, donde un grupo de individuos se dedicaba a la producción y venta de teléfonos Samsung Galaxy falsificados. Al parecer, estos aparatos se construían con piezas de calidad inferior traídas previamente desde China.
Después de la queja presentada por un equipo de abogados, la policía realizó varias inspecciones y allanamientos en un área específica, lo que llevó al descubrimiento de cuatro personas que fueron arrestadas mientras fabricaban teléfonos Samsung Galaxy totalmente falsos, los cuales luego se distribuían en el mercado negro.
Se hallaron hasta 512 unidades de Samsung Galaxy ya armadas y listas para la venta, que incluían modelos de las líneas Galaxy S Ultra, Galaxy Z Fold y Galaxy Z Flip. Estos se planeaban ofrecer a un precio aproximado de entre 325 y 380 euros, claramente mucho más bajo que el establecido por Samsung para sus dispositivos originales.
Además, se confiscaron 124 placas base, 138 baterías y 459 etiquetas de IMEI falsas, junto con herramientas especializadas y accesorios destinados al ensamblaje de los aparatos.
Este es un avance significativo que probablemente complacerá a los directivos de Samsung, aunque las indagaciones prosiguen para rastrear toda la cadena de suministro y también la de distribución y compradores, con el objetivo de exponer a toda la red asociada con los infractores. Queda por verse si la policía india logra acorralar por completo a estos grupos o organizaciones, pero por el momento se puede celebrar que este operativo ha reducido la cantidad de teléfonos Samsung falsos disponibles en los mercados.