China ha pasado 12 años vertiendo toneladas de arena en el océano, y ahora islas artificiales brotan en medio de la nada

BlogDecember 25, 2025

Durante más de una década, China ha implementado una notable táctica de ampliación territorial al depositar grandes cantidades de arena en el mar de China Meridional. Esta práctica no es única de China; por ejemplo, Japón utilizó un método similar para edificar un aeropuerto que pronto podría quedar sumergido. Sin embargo, China lo ha aplicado a gran escala con un propósito claro: afirmar sus reclamos sobre esos territorios.

Observar la formación de estas islas creadas por el hombre resulta fascinante.

Antecedentes. A finales de 2013, China inició un cambio significativo al comenzar el relleno masivo de siete arrecifes en los archipiélagos de Nansha y Xisha (conocidos como Spratly y Paracels, respectivamente). En un período breve, desde diciembre de ese año hasta junio de 2015, completaron la etapa inicial de relleno.

A partir de 2015, se enfocaron en fortalecer esas áreas mediante la edificación de instalaciones como pistas de aterrizaje, hangares, puertos, radares y estructuras de soporte. De acuerdo con la Comisión de Revisión Económica y de Seguridad entre EE.UU. y China, entre diciembre de 2013 y octubre de 2015, China generó artificialmente alrededor de 12 km² de terreno sobre los arrecifes de Nansha. Mientras Estados Unidos expresaba inquietud al respecto, los medios chinos lo destacaban con satisfacción.

Antes y después.

Proceso de construcción. Los métodos empleados no fueron excesivamente elaborados. Inicialmente, cortaron el lecho de coral y extrajeron sedimentos hacia áreas poco profundas. Estos materiales se depositaron como relleno, seguido de la creación de diques y barreras de contención alrededor del arrecife. Luego, agregaron más relleno y utilizaron rodillos compactadores y excavadoras para solidificar el terreno.

Finalmente, procedieron a pavimentar, construir pistas de aterrizaje, carreteras y otras infraestructuras. El resultado: más de 12 km² de tierra nueva, lo que representa 17 veces más territorio reclamado en solo 20 meses que lo logrado por otros reclamantes internacionales en los últimos 40 años.

En movimiento. Examinar imágenes satelitales que comparan el antes y el después, accesibles a través de la función de histórico en Google Earth, es revelador. Pero presenciar un video en timelapse de cómo se erige uno de estos nuevos territorios resulta verdaderamente cautivador. Un ejemplo se encuentra en el siguiente tuit (si no se visualiza, haz clic en él):

Narrativa. ¿Cuál es la razón detrás de este vasto despliegue de recursos y fondos por parte de China? Depende de a quién se consulte. El gobierno chino sostiene que estas islas facilitan misiones de rescate en alta mar, apoyan la pesca, la investigación científica, la navegación mediante radares y la recolección de datos meteorológicos. Además, sirven para fines defensivos si es necesario.

Sus vecinos no comparten esta visión y creen que se trata de una maniobra para afirmar el control sobre territorios que China considera propios. El Ministerio de Defensa de Japón afirma que estas estructuras permiten una presencia china constante en aguas que no le corresponden, con capacidades ofensivas que abarcan casi todo el mar de China Meridional.

En Xataka: Las imágenes satelitales son inequívocas: China está construyendo una plataforma de lanzamiento de misiles en una isla clave.

Aspecto militar. Informes recientes, como el del CSIS en 2025, destacan que la actividad casi continua de China en el mar de China Meridional ha sido viable gracias a las obras de construcción iniciadas hace una década. Análisis occidentales indican que las pistas están diseñadas para aviones de combate y transporte, junto con puertos para naves de guerra, instalaciones subterráneas y plataformas de misiles.

La tensión es palpable, ya que Pekín reivindica la soberanía sobre áreas que sus vecinos rechazan. Entre ellos se encuentran Vietnam, Taiwán, Japón y Filipinas. De hecho, Vietnam ha seguido un camino similar desde 2013, vertiendo tierra en el mar y logrando avances notables en poco tiempo en una región que se ha vuelto altamente conflictiva.

Impacto ambiental. Más allá de las motivaciones de las partes involucradas, un hecho indiscutible es el perjuicio ecológico que estas islas artificiales infligen al entorno. Algunos estudios han reportado la destrucción de entre 12 y 18 km² de arrecifes, afectando directamente algunos de los mejor preservados en la zona, además de impactar sistemas distantes a través de nubes de sedimentos generadas durante el proceso de vertido.

Incluso publicaciones científicas chinas han documentado que estas prácticas erradican por completo los ecosistemas en las áreas intervenidas y alteran negativamente las corrientes y los patrones de sedimentación, lo que causa degradación en zonas adyacentes. No obstante, la Administración Estatal Oceánica de China argumenta que todos los proyectos fueron evaluados minuciosamente y no dañan los corales, atribuyendo los problemas a factores globales como la acidificación oceánica o el cambio climático.

Imágenes | Ma Wukong

En Xataka: China está edificando algo que aparenta ser un pozo petrolero, pero en realidad es un búnker nuclear con centro de mando.

La noticia China ha pasado 12 años vertiendo toneladas de arena en el océano, y ahora islas artificiales brotan en medio de la nada fue publicada originalmente en Xataka por Alejandro Alcolea.

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