
Al surgir la inteligencia artificial, se pensó inicialmente que reemplazaría a los humanos en general. Luego, se creyó que afectaría más a los perfiles senior, pero la realidad es opuesta: está obstaculizando el ingreso al mercado laboral de los trabajadores junior. Antes, las empresas competían intensamente por atraer talento joven, pero ahora la Generación Z enfrenta a la IA como su principal competidor.
Un informe de Revelio Labs indica que las contrataciones de principiantes en Estados Unidos han disminuido un 35% desde 2023. Esto se alinea con otros estudios: uno sobre ofertas de empleo reporta una caída entre el 11 y el 20% en el último año. El fenómeno no se limita a Estados Unidos: en España, datos de El Confidencial muestran que las Big Four planean reducir la contratación de personas menores de 30 años entre un 10 y un 20%. En el Reino Unido, ocurre lo mismo.
La idea en las empresas es que la inteligencia artificial puede manejar tareas típicas de perfiles junior, como documentación, pruebas o codificación básica. Estas tareas no han desaparecido del proceso, sino que han sido integradas por niveles superiores en un enfoque de mayor eficiencia y productividad: los perfiles senior supervisan el trabajo de la IA. Sin embargo, la IA comete errores.
A la pregunta sobre cuántas horas de trabajo semanal ahorra la IA, según un estudio de la consultora Section reportado en The Wall Street Journal, hay una clara diferencia entre directivos y empleados: un 40% de los trabajadores cree que no ahorra nada, ya que aunque genera respuestas rápidas, incluye errores graves y alucinaciones. Al considerar el tiempo dedicado a revisar, verificar y corregir, los beneficios no son tan claros: un estudio de Asana revela que los empleados invierten 4,5 horas semanales en corregir el trabajo de la IA.
Que los jóvenes enfrenten otro obstáculo para lograr una vida adulta plena representa un grave problema en términos de desempleo, pero además, este cambio en las prácticas de contratación amenaza la estabilidad de la infraestructura tecnológica actual:
Todo lo anterior es un costo que muchas empresas parecen dispuestas a asumir por la eficiencia, pero hay un impacto destructivo a mediano y largo plazo: el vacío de conocimiento. Cuando los perfiles senior se jubilen, no habrá reemplazos adecuados porque se ha eliminado la base de entrenamiento que proporciona la experiencia.
Las cifras lo confirman: entre 2024 y 2032, se jubilarán 18,4 millones de profesionales en Estados Unidos, según un estudio de la Universidad de Georgetown. Sin embargo, solo ingresarán 13,8 millones de nuevos trabajadores.
Parte del rol de los perfiles senior incluye la mentoría y sus beneficios asociados: estudios indican que aumenta la motivación, promueve el bienestar psicológico y reduce el agotamiento. En resumen, la saturación de tareas, la imposibilidad de delegar y la pérdida del valor de la enseñanza crean condiciones ideales para el burnout.