
La sanción por exceso de velocidad más elevada documentada no provino de una autopista alemana ni de una vía rápida francesa. Ocurrió en Suiza, donde un conductor de un Ferrari Testarossa recibió la multa. Lo interesante es que no fue por exprimir al máximo el motor de este modelo clásico de los años 90, ya que viajaba a solo 137 km/h.
El resultado fue una penalización superior a los 247.000 euros, una cantidad que aparece en el Libro Guinness de los Récords como la multa por exceso de velocidad más alta jamás registrada.
Una sanción histórica. La multa oficial por exceso de velocidad más cuantiosa se emitió en Suiza en enero de 2010. Un juzgado del cantón de St. Gallen obligó al conductor de un Ferrari Testarossa a abonar alrededor de 290.000 dólares (equivalentes a más de 247.000 euros) después de que un radar lo captara circulando a 137 km/h en una zona con límite de 80 km/h.
El monto no se determinó de forma caprichosa. En Suiza, los magistrados no aplican multas basadas en escalas fijas por tipo de infracción, sino considerando el efecto real que deben tener en las finanzas personales del infractor.
Un enfoque diseñado para que impacte de igual manera a todos. La normativa suiza utiliza un sistema de multas ajustadas a los ingresos del conductor, en lugar de tablas con cantidades predeterminadas como ocurre en España. Esto introduce un ajuste basado en la situación económica, asegurando que las penalizaciones cumplan su propósito de disuadir efectivamente.
Por ejemplo, una multa de 200 euros podría ser un incentivo fuerte para que alguien con un sueldo de 16.000 euros reduzca la velocidad en momentos inadecuados. Sin embargo, esa misma suma resulta trivial para una persona con un patrimonio de millones de euros.
Las penalizaciones en Suiza alcanzan niveles excepcionales. En el incidente del Testarossa, la sanción se elevó drásticamente porque el conductor reportaba un patrimonio superior a los 22 millones de dólares y tenía historial de infracciones parecidas. Para las autoridades suizas, la multa tenía que reflejar tanto el peligro generado como el golpe económico necesario.
Este récord de 2010 no es un evento único. De acuerdo con el periódico local 24heures, en agosto pasado un millonario de Lausana fue multado con 90.000 francos suizos (aproximadamente 96.500 euros) por circular a 77 km/h en una vía limitada a 50 km/h. Aunque el exceso no era extremo, el total se calculó evaluando sus ingresos, bienes y situación familiar, resultando en 96.000 euros por sobrepasar el límite en 27 km/h.
Suiza no es el único lugar con este método. Finlandia emplea un sistema similar de multas proporcionales a los ingresos, con ejemplos que han superado los 120.000 euros.
Uno de los incidentes más notorios involucró a un empresario que iba a 82 km/h en una zona de 50 km/h y terminó pagando 120.000 euros, debido a su nivel de renta. En Austria, por su parte, a un millonario le suspendieron la licencia de conducir y le confiscaron su Bugatti Veyron en el momento por circular a 123 km/h en una área limitada a 60 km/h.
España está lejos de estas cifras. La regulación de tráfico en España opera de manera opuesta. Las multas se basan únicamente en cuánto se excede el límite de velocidad, sin considerar la capacidad económica del conductor. Así, el caso del empresario finlandés sancionado con 120.000 euros se resolvería en España con una multa de 400 euros y la pérdida de cuatro puntos en el permiso de conducir. Incluso podría obtener un 50% de descuento si paga pronto.
En España, las infracciones más serias se castigan con un máximo de 600 euros y la deducción de seis puntos en la licencia, sin vincular las sanciones al nivel de ingresos. Esto significa que para alguien con gran poder adquisitivo, el costo de la infracción podría verse como mínimo, reduciendo su efecto disuasorio.