
La autopista A-43, destinada a unir Ciudad Real con Extremadura, ha estado en incertidumbre durante casi tres décadas. Según reportó La Tribuna de Ciudad Real, el plan surgió por primera vez en los Presupuestos Generales del Estado en 1997, pero todavía no se ha concretado.
La unión entre Ciudad Real y Extremadura permanece en fase administrativa, y ni siquiera se ha definido el recorrido final. Curiosamente, como señala el medio, los romanos abordaron este mismo desafío hace dos mil años al optar por una ruta sureña.
La N-430, que enlaza actualmente ambas áreas, es la única carretera nacional sin duplicar en el corredor que atraviesa la península de este a oeste. Tal como lo destacaron en El Periódico de Extremadura, se trata de una ruta con alto volumen de tráfico, transporte de mercancías y siniestros fatales. En junio de 2025, más de 1.500 individuos protestaron en Santa Amalia con el eslogan “No más muertes en nuestra carretera”.
El Ministerio de Transportes dio luz verde en octubre pasado al expediente de información pública para el primer segmento extremeño de la A-43, entre Torrefresneda y Santa Amalia. Se trata de 11 kilómetros con un costo estimado de 78,31 millones de euros. El nuevo trayecto comenzará en el enlace con la A-5 y se unirá a la N-430 al este de Santa Amalia, incorporando tres enlaces, siete pasos elevados y tres viaductos.
No obstante, este segmento representa solo una porción de lo planeado, ya que el fin último es vincular Extremadura con la Comunidad Valenciana. Además, la elección del camino desde Ciudad Real hacia Extremadura no está resuelta de forma concluyente. El Gobierno ha debatido durante años si seguir la N-430 por el norte de Ciudad Real o dirigirse por Puertollano al sur. También se ha considerado no construir la autopista y en su lugar realizar mejoras de mantenimiento en esta carretera nacional para adaptarla.
El proyecto Itiner-e, dirigido por investigadores de España y Dinamarca, ha mapeado 300.000 kilómetros de calzadas romanas en todo el imperio. En Ciudad Real, según publica La Tribuna, las vías romanas precedieron a autopistas modernas como la A-4, la A-43 entre Manzanares y Tomelloso, o la N-420.
Para enlazar con Extremadura, Roma seleccionó la variante sur. Como detalla La Tribuna, la antigua ruta salía hacia Poblete, similar a la actual A-41, pasaba por Caracuel de Calatrava, Villamayor, la ciudad minera de Sisapo y seguía hasta Almadén antes de llegar a Mérida. Hace dos milenios, la opción norte se descartó debido a la complejidad del terreno.
Mientras las rutas romanas han resistido siglos, en España persisten las incertidumbres sobre cómo resolver el asunto de la A-43, un iniciativa que ha languidecido durante casi 30 años. El tramo autorizado entre Torrefresneda y Santa Amalia marca un progreso, pero no basta para acabar con el aislamiento regional. Queda por determinar el recorrido en Ciudad Real, asignar fondos a los kilómetros pendientes y llevar a cabo las construcciones.