
El sector de los smartphones se divide en dos grupos: el mercado chino, que invierte en baterías masivas de silicio-carbono, y los productores convencionales que evitan dar ese paso. Este fin de semana, el debate lo inició el youtuber Marques Brownlee con un video que acumuló más de un millón de vistas en menos de 24 horas.
El video titulado “El problema con la batería de los smartphones” se extendió rápidamente en la comunidad tecnológica. En él, se detallan ciertos inconvenientes que aparentemente afectan a las baterías de silicio-carbono, una tecnología que China promueve para elevar la capacidad de sus dispositivos por encima de los 10.000 mAh.
Las baterías de silicio-carbono no son una innovación reciente, pero su uso en smartphones comenzó hace solo dos años. En este período, han surgido varias inquietudes.
En Xataka, se ha comentado que Apple, Google y Samsung confiaban en baterías de 5.000 mAh, hasta que China los superó con facilidad.
Las dudas sobre la seguridad de las baterías de silicio-carbono son válidas. De manera similar, hace años nos preocupaba que un teléfono con carga rápida, como el OnePlus 3 de 2016 (con Dash Charge de 30 W), pudiera explotar. Hoy en día, hay modelos con 120 W.
El primer teléfono comercial que incorporó este tipo de baterías fue el Honor Magic 5 Pro en su versión china. En más de dos años, no se han reportado problemas menores.
Los productores conocen bien los riesgos potenciales de estas baterías y equipan sus dispositivos con chips dedicados para monitorear la carga en tiempo real si detectan exceso de calor.
Algunas compañías, como Honor, integran túneles microscópicos en sus baterías para que los iones de litio reduzcan la fricción química. Aunque se llaman baterías de silicio-carbono, no están hechas de silicio puro; son una evolución de las baterías de litio convencionales.
Después de introducir las baterías de silicio-carbono, el desafío ha sido maximizar su capacidad para almacenar más energía en menos espacio, alcanzando niveles como 7.000 mAh, 7.500 mAh o 10.000 mAh. Estas densidades energéticas superan notablemente las que usan grandes fabricantes como Samsung, Apple y Google en sus modelos premium.
Esto añade un nivel extra de incertidumbre: no solo se trata de baterías más modernas y menos probadas, sino de capacidades que hacen su comportamiento aún más impredecible.
La competencia por baterías de alta capacidad implica, además de las dudas sobre su fiabilidad por parte de algunos fabricantes, desafíos logísticos y económicos. Estas baterías son más costosas, y por eso algunos productores no las exportan fuera de China.
A ello se suma que, aunque las especificaciones mencionen miliamperios hora, la medida principal para la capacidad energética es los vatios hora (Whr). En Europa, las baterías con más de 20 Whr no son bienvenidas y requieren protocolos de transporte y autorizaciones más extensos y caros.
Si la crisis de la RAM amenaza con elevar los precios de los smartphones, incorporar baterías mucho más costosas no parece una estrategia viable para mantener los márgenes actuales de los grandes fabricantes.
Imagen | Apple
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