Idaho inmerso en un debate sobre la prohibición de banderas, con la ikurriña en el punto de mira

BlogFebruary 13, 2026

En el agitado debate público de Estados Unidos ha surgido una figura inesperada: la ikurriña. De manera indirecta y por caprichos históricos que generan sorpresa, la bandera del País Vasco se ha transformado en un problema para los legisladores del país liderado por Trump. Para ser exactos, la controversia ha surgido en Boise, la capital de Idaho, donde existe una vibrante diáspora que justifica la presencia de un ‘barrio’ vasco propio, conocido como Basque Block. En ese lugar se encuentran bares tradicionales, un museo… e ikurriñas.

Ahora, en medio de la discusión sobre qué banderas pueden o no izarse en sus astas, algunos consideran que los emblemas rojos, verdes y blancos no tienen lugar.

¿Qué ha ocurrido?

Idaho se ha sumido en una intensa disputa sobre qué banderas pueden flamear en sus calles, al menos en edificios públicos. Hasta aquí, nada inusual en una nación cuyo debate público, ya de por sí tenso, se desarrolla con la vista puesta en una fecha crucial: el 3 de noviembre, día de las elecciones a la Cámara de Representantes. Lo que resulta llamativo es la dirección que ha tomado esta discusión y cómo ha terminado enfocándose en las ikurriñas.

Cuestión de banderas

Para comprenderlo, es necesario entender el complicado panorama político de Boise. Por un lado está la alcaldesa demócrata Lauren McLean. Por el otro, Ted Hill, parlamentario republicano de Idaho. Hace un tiempo, McLean provocó el enojo de Hill y del resto de la bancada conservadora al mantener izada en la fachada del Ayuntamiento la bandera LGTBIQ+ más allá del Mes del Orgullo.

Esa decisión no fue bien recibida en el partido de Donald Trump, que impulsó una legislación para que solo se puedan izar emblemas oficiales, al menos en edificios públicos. La medida fue aprobada y el asunto pareció resolverse, al menos temporalmente.

¿No terminó ahí?

No. McLean no estaba dispuesta a ceder. En un movimiento astuto, Boise declaró la bandera LGTBIQ+ como oficial en la ciudad, lo que permitió seguir izándola sin violar la ley republicana. ¿Se acabó la disputa en ese momento? No. Hill respondió activando la maquinaria legislativa para que las únicas banderas permitidas en los mástiles gubernamentales sean las anteriores a 2023, el año en que Boise adoptó el estandarte arcoíris como propio.

¿Qué relación tiene con el País Vasco?

Al principio, la norma republicana incluía ciertas excepciones para banderas distintas a la de barras y estrellas que pudieran seguir en edificios públicos, pero con el tiempo la propuesta se endureció. Esto afectó a uno de los grupos más destacados de Boise: la diáspora vasca. Por extraño que parezca, en la ciudad del condado de Ada no solo es común ver banderas de EE.UU., del estado de Idaho o LGTBIQ+. También es habitual encontrar ikurriñas ondeando al viento.

¿Por qué ocurre esto?

Aunque Boise está a miles de kilómetros del País Vasco, alberga una activa comunidad vasca cuya historia se remonta al siglo XIX, cuando un grupo de emigrantes vizcaínos decidió buscar oportunidades en EE.UU.

El paso del tiempo y las generaciones no han borrado su identidad, y hoy en Boise, según reconoce el Hispanic Council, existe “una manzana entera dedicada a la cultura vasca”, con restaurantes, frontones, un museo e incluso un centro educativo. El mayor símbolo de la diáspora en Idaho (además de la ikurriña) es el Jaialdi, un festival que atrae a miles de personas y que en 2025 incluyó una visita del Lehendakari Imanol Pradales.

Durante los días del festival, es aún más fácil ver la bandera vasca. “Ondea durante el Jaialdi, cuando la delegación vasca viene a nuestro estado y honramos esa profunda herencia en Idaho. Para mí, es una forma, un motivo y una ocasión muy apropiados para ondear la bandera autonómica de la comunidad vasca. Me pregunto en qué se diferencia de ondear la bandera de otro país para una ocasión especial”, cuestionaba recientemente la representante demócrata Anne Haws.

Y estalló la controversia

La ikurriña no fue el detonante inicial de la polémica sobre banderas en Idaho, pero con el paso de los meses ha terminado convirtiéndose en una de sus principales protagonistas, casi por casualidad. Para entenderlo, hay que revisar los debates legislativos en torno a la nueva norma, en los que Hill no dudó en explicar por qué su partido quiere restringir el uso del estandarte vasco.

El problema no ha sido tanto el veto en sí, como su confuso y delicado argumento. El republicano alegó que la ikurriña no está “reconocida” de manera oficial, es “una bandera revolucionaria”, la relacionó con ETA e incluso sugirió que es “ilegal” ondearla en España. “Sería cruzar la línea, y entonces la bandera palestina también tendría que permitirse”, remató Hill.

Hace unos días, el también republicano Bret Crane intentó moderar el tono, aunque sin abandonar el fondo del mensaje. Durante una intervención pública, reconoció que en el futuro podría encontrarse alguna fórmula para permitir izar la ikurriña, pero preguntó a sus colegas si debían permitir también “banderas musulmanas o similares”, que representen a “personas que también han tenido dificultades en Idaho”.

¿Cuál es la situación actual?

Hay dos frentes: el administrativo y el político. En el primero, la nueva norma (Proyecto de Ley de la Cámara de Representantes 561) sigue avanzando. El martes, el diario Idaho Capital Sun informó sobre cómo un grupo de opositores izó banderas LGTBIQ+ en el Capitolio de Boise durante el debate sobre la medida, que va superando poco a poco su tramitación.

Una vez completada, el fiscal podrá hacer cumplir el veto a las banderas no oficiales, y quienes lo incumplan se arriesgarán a una multa considerable: 2.000 dólares diarios por cada estandarte ‘incorrecto’ colgado de un edificio público.

El derecho a ondearla

En el terreno político, el debate sobre las banderas ha cruzado el Atlántico para llegar a este lado. El presidente del PNV, Aitor Esteban, ha recordado en redes que “no es la primera vez que alguien trata de ilegalizar la ikurriña” y defendió que “las vascas y vascos tenemos el derecho de ondearla a lo largo y ancho de nuestra querida diáspora”.

El tema ha llegado incluso a la Eurocámara, donde la eurodiputada Oihane Agirregoitia, también del PNV, mostró su malestar. “En Idaho les molesta la ikurriña, la bandera del pueblo vasco, que durante décadas ha ondeado como símbolo de convivencia, comunidad, identidad, amistad y paz”.

Imágenes | Eneko Bidegain (Flickr) y Wikipedia

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