La mayor reserva de hidrógeno del mundo podría encontrarse en uno de los sitios más riesgosos para su extracción

TecnologyFebruary 14, 2026

Un reciente estudio difundido en Nature Communications sugiere que, en las profundidades de nuestro planeta, retenido en el núcleo de hierro, podría existir un vasto tesoro químico. De acuerdo con el geocientífico Dongyang Huang y su grupo de la Universidad de Pekín, el centro de la Tierra podría contener hasta 45 veces más hidrógeno que la totalidad de los océanos del planeta. En otras palabras, el principal depósito de hidrógeno se ubicaría a miles de kilómetros bajo capas de roca.

Por supuesto, nunca será posible introducir un conducto hasta ese punto para explotarlo. El núcleo permanece, y continuará siendo, un área físicamente inaccesible. Sin embargo, el valor de este descubrimiento no radica en aspectos prácticos, sino en su relevancia histórica. Entender que el núcleo actúa como una esponja para el hidrógeno permite a los científicos armar el rompecabezas de la formación de nuestro planeta y el origen real de toda su agua. Estos datos indican que la Tierra contaba con agua desde sus fases iniciales de desarrollo. Si el hidrógeno estaba presente desde el principio, una gran porción del agua del planeta sería un legado directo de su propia creación.

Experimentos en el laboratorio

En la superficie de la Tierra, el hidrógeno es escaso.

¿Cómo se llega a tal deducción sin descender para obtener una muestra? Recreando condiciones similares al núcleo terrestre en un entorno controlado. Huang y su equipo emplearon un dispositivo conocido como celda de yunque de diamante para comprimir una pequeña esfera de hierro y silicio hidratado. La expusieron a presiones extremas y temperaturas cercanas a los 5.100 grados Kelvin, imitando el estado del centro de la Tierra en sus orígenes. En ese momento, notaron algo clave: el hidrógeno no permanece separado, sino que se integra con notable facilidad al hierro y al silicio. En esencia, hallaron que el núcleo posee una afinidad química innata por el hidrógeno, lo que explicaría la abundancia de este elemento en las profundidades.

Este enigma químico también contribuye a esclarecer un antiguo interrogante sobre la densidad del planeta. Mediante ondas sísmicas, se sabe desde hace tiempo que el núcleo no consiste en hierro puro, ya que resulta demasiado liviano para ello. Siempre se presumió que incluía elementos más ligeros, como el silicio, pero los cálculos no cuadraban del todo. Ahora, al incorporar el hidrógeno en la fórmula, las cosas comienzan a encajar. Las estimaciones del equipo indican que entre el 0,07 y el 0,36 por ciento del peso del núcleo corresponde a hidrógeno. Aunque parezca mínimo, en términos de masa absoluta, equivale a sextillones de kilogramos de este elemento escondidos en el corazón del planeta.

En última instancia, esto nos obliga a replantear nuestra visión de lo que significa un planeta “seco”. Lo que observamos en la superficie representa solo una parte de los recursos de la Tierra. Si este mecanismo de absorción de hidrógeno en el núcleo es común en la formación de mundos rocosos, las consecuencias para la exploración de vida en otros planetas resultan intrigantes. Podrían existir planetas que, vistos a través de telescopios, aparentan ser desiertos estériles y sin vida, pero que en realidad albergan océanos de componentes esenciales para el agua en sus interiores. La Tierra, una vez más, nos muestra que lo más significativo a menudo se encuentra oculto.

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