
Algunos espectáculos con drones resultan verdaderamente impresionantes, aunque no todos alcanzan el mismo nivel. Por ejemplo, el de Barcelona, con todo respeto, no fue tan impactante, especialmente al compararlo con los avances que se observan en China.
Desde una perspectiva técnica, los drones representan una evolución de los tradicionales fuegos artificiales, y China se destaca en su uso tanto en aplicaciones militares —como disparos precisos desde 100 metros o el control de 200 unidades por un solo soldado— como en entretenimiento. Varios eventos recientes en el país ilustran que operan en un nivel superior.
El mayor logro de China en espectáculos de drones ocurrió durante el 75 aniversario de la República Popular China. Hasta entonces, los récords de drones controlados por un solo equipo llegaban a alrededor de 5.000 unidades (distinto del récord de la imagen aérea más grande de un fénix en Ras Al Khaimah). En esta ocasión, más de 10.000 drones (exactamente 10.179) surcaron el cielo de la bahía de Shenzhen, controlados por un único ordenador, formando figuras culturales como un dragón rojo.
La capacidad para recrear detalles como las escamas del dragón o un giro completo es asombrosa. Sin embargo, el rápido avance en estos espectáculos ha hecho que este logro quede obsoleto, descendiendo al tercer lugar en el libro Guinness de los récords.
A principios de febrero de este año, en Heifei (provincia de Anhui), se realizó un ensayo para la Fiesta de la Primavera con más de 20.000 drones creando figuras tridimensionales de gran complejidad y densidad lumínica, casi como si fueran sólidas. Dado que era solo un ensayo, no cuenta para récords oficiales.
Semanas antes, también en Heifei, la Gala de Innovación de Ciencia y Tecnología de China recreó la Ópera de Anhui y un evento histórico: la llegada de cuatro compañías de ópera a Pekín para el 80º cumpleaños del emperador Qianlong, lo que dio origen a la ópera de Pekín.
En este caso, el enfoque no estaba en la cantidad de drones, sino en la integración artística. Según la China Global Television Network, 10.000 drones iluminaron el cielo con imágenes icónicas de la ópera china, combinadas con actuaciones de intérpretes humanos y robots, fusionando tradición e innovación.
En otoño pasado, Heifei organizó otra exhibición con 1.024 drones para celebrar la próxima exposición de ciencia y tecnología, según CGTN. El énfasis fue científico y técnico, con los drones formando estructuras como robots o ADN. Aunque el número era menor, la fluidez en las transiciones resultó notable.
Para recibir el 2026, Chongqing presentó un espectáculo con 8.000 drones sobre el río Yangtze, formando figuras como un dragón, una cuenta regresiva y un caballo galopando (ya que este Año Nuevo Chino será el del caballo). El show integró elementos de aire, tierra y agua.
En Guangzhou, se celebró el cierre de los 15º Juegos Nacionales de China y la llegada de 2026 con más de mil drones sobre el río Pearl, recreando desde cuentas regresivas hasta figuras deportivas y mascotas de los juegos. Aunque con menos drones, la calidad destacó por la fluidez en las siluetas en movimiento.
Actualmente, el récord Guinness lo tiene la ciudad de Liuyang, en la provincia de Hunan. En octubre de 2025, la empresa High Great lo superó dos veces: primero, con 15.947 drones sincronizados desde un solo ordenador (la mayor cantidad hasta ahora), y segundo, con 7.496 drones lanzando “fuegos artificiales cibernéticos” (pirotecnia real en los dispositivos).
Liuyang es conocida como la “capital mundial de la pirotecnia”, y este logro ocurrió en el Festival de Fuegos Artificiales de Liuyang, mostrando que los drones complementan, no reemplazan, a los fuegos artificiales. La combinación parece mágica.
Dado el rápido progreso de China en drones, este récord podría no durar mucho. Por ahora, el segundo lugar lo ocupa la exhibición de DAMODA en julio de 2025 en Heyuan (Guangdong), con 11.198 drones creando figuras enormes sobre el lago Wanlvhu, representando la evolución de la zona en décadas recientes.
Empresas como High Great y Damoda están detrás de estos récords, y más allá de la notoriedad, implican desafíos técnicos: mantener miles de drones en vuelo sin colisiones, con latencia de milisegundos, requiere precisión GPS extrema y potencia computacional avanzada, no accesible para todos.