
NVIDIA ha alcanzado un acuerdo para “licenciar” activos de Groq y desembolsará 20.000 millones de dólares por ellos. Esta compañía —que no debe confundirse con el chatbot de Elon Musk, Grok— se ha dedicado durante años a diseñar y producir chips de IA enfocados en la inferencia de modelos. Las comillas en “licenciar” son relevantes, ya que esto no es un simple acuerdo: se trata de una adquisición disfrazada.
El miércoles surgió la información de que NVIDIA había firmado un pacto de licencias con la startup de IA Groq. Los directivos de Groq lo confirmaron en su blog, describiéndolo como un “acuerdo de licencia no exclusiva de tecnología de inferencia para acelerar la inferencia de IA a escala global”. Sin embargo, lo que declaran las empresas difiere de la realidad de la operación.
Como parte del pacto, el CEO y cofundador de Groq, Jonathan Ross, se incorporará a NVIDIA, al igual que Sunny Madra —su actual presidente— y otros ejecutivos clave, quienes “se unirán a NVIDIA para impulsar y expandir esta tecnología licenciada”. Groq afirma que continuará funcionando como una “empresa independiente” bajo el liderazgo de Simon Edwards, quien era su director financiero (CFO) y ahora asumirá el rol de CEO.
En septiembre, Groq recaudó 750 millones de dólares en una ronda de financiación, lo que elevó su valoración a 6.900 millones de dólares. En esa ronda participaron Disruptive, Blackrock y otras firmas. Alex Davis, CEO de Disruptive, comentó en CNBC que NVIDIA se quedará con todos los activos de Groq excepto uno: el negocio recientemente lanzado de Groq en la nube.
Esta transacción representa la operación más significativa de NVIDIA hasta la fecha, superando la compra de la empresa israelí Mellanox —especializada en chips— por 6.900 millones de dólares en 2019. En un correo interno obtenido por CNBC, el CEO de NVIDIA, Jensen Huang, señaló que “aunque estamos incorporando empleados talentosos a nuestras filas y licenciando la propiedad intelectual de Groq, no estamos adquiriendo Groq como empresa”. Esta declaración es notable pero sutil, y podría indicar que NVIDIA busca evitar el escrutinio regulatorio mediante esta forma de pseudoadquisición.
En septiembre pasado, NVIDIA realizó un movimiento comparable al invertir 900 millones de dólares en la startup de servidores Enfabrica. Llamaron a esa operación un acuerdo de licencia de tecnología, pero en la práctica, el CEO de Enfabrica, Rochan Sankar, y otros empleados terminaron integrándose a la plantilla de NVIDIA.
Aunque su nombre se asocia erróneamente con el chatbot de xAI, esta startup de IA opera en un ámbito diferente. Groq fue fundada en 2016 por un grupo de exingenieros de Google, liderados por Jonathan Ross y Douglas Wightman. Ross contribuyó al diseño de las Tensor Processing Units (TPUs), y Wightman formaba parte del equipo de Google X, convirtiéndose en el primer CEO de Groq hasta su salida en 2016.
La compañía ha desarrollado chips de IA optimizados específicamente para la inferencia de modelos de IA, es decir, para acelerar la ejecución de esos modelos. Mientras que NVIDIA y otras firmas priorizan chips para el entrenamiento de modelos —una etapa igualmente esencial—, no están tan adaptados para la inferencia.
Groq destaca en este campo al potenciar de manera excepcional la inferencia, permitiendo que los modelos respondan a velocidades impresionantes durante interacciones como chats. Esto genera tasas de tokens por segundo muy superiores a las de otras infraestructuras. Además, Groq resulta más económico gracias a sus chips especializados, convirtiéndolos en una excelente opción para que los chatbots respondan rápidamente.
Esta inversión de NVIDIA refleja su deseo de diversificar y no limitarse a sus propias soluciones. La gran operación le otorga una ventaja competitiva clave, ya que ninguna gran empresa de IA se había especializado exclusivamente en chips de inferencia hasta ahora. Groq lo hizo desde sus inicios, y con este “acuerdo”, el dominio de NVIDIA en el sector podría consolidarse. Algunos analistas lo ven como un movimiento defensivo más que estratégico, especialmente ante el avance de Google con sus TPUs y otros competidores que desafían esa supremacía.
Imagen | Groq | NVIDIA