Palomas mensajeras resultan insuficientes: una empresa emergente rusa altera sus cerebros para transformarlos en drones voladores

BlogFebruary 14, 2026

A primera vista, una paloma volando sobre los edificios urbanos o posada en una plaza parece algo inofensivo. Sin embargo, más allá de ser un residente común en las ciudades (a veces en exceso, lo que genera inconvenientes), estas aves han servido como mensajeras rápidas y discretas desde las antiguas civilizaciones sumerias y egipcias. Incluso en contextos militares: durante la Primera Guerra Mundial, el ejército estadounidense estableció el United States Army Pigeon Service para comunicaciones tácticas cuando otros métodos fallaban o quedaban destruidos. Ahora, la startup rusa Neiry afirma haber llevado esto un paso más allá: ha transformado a las palomas en drones biológicos.

Un electrodo implantado en el cerebro

La propuesta de esta compañía rusa no consiste en diseñar un dron que imite a una paloma, sino en convertir al animal en un medio de transporte al equiparlo con interfaces neuronales. Específicamente, insertan electrodos en el cerebro, que se conectan a un estimulador colocado en la cabeza. Se trata de una especie de GPS que interactúa con el cerebro del ave.

Neiry indica que la interfaz aplica una estimulación suave en regiones específicas del cerebro, lo que hace que el ave elija de manera artificial una dirección particular. Por lo demás, el comportamiento del animal permanece natural. Este método no anula la voluntad de la ave, sino que influye en su sentido de orientación para que siga trayectos predeterminados.

¿Por qué optar por aves?

De acuerdo con la startup rusa, el propósito es emplear portadores biológicos en escenarios donde los drones enfrentan restricciones en alcance, peso o acceso a zonas prohibidas. Alexander Panov, director ejecutivo de la empresa, señala que las aves pueden navegar en entornos complicados, volar por periodos prolongados y funcionar en áreas donde los drones están limitados, según reporta Bloomberg.

Cualquiera familiarizado con drones sabe que un factor clave es la batería. A diferencia de los vehículos aéreos no tripulados, una paloma no necesita recargas ni aterrizajes constantes: su biología le proporciona todo lo requerido para vuelos de larga distancia. Millones de años de evolución otorgan a un pájaro una superioridad en estabilidad de vuelo y eficiencia energética frente a un dron comercial típico, con sus 20 minutos de autonomía. De hecho, pueden recorrer hasta 400 kilómetros al día sin interrupciones.

Palomas equipadas con mochilas

En las pruebas de vuelo realizadas por Neiry con estas palomas convertidas en drones, las aves llevaban la interfaz neuronal, junto con una mochila pequeña que incluía el controlador, paneles solares en el lomo y una cámara. Aunque no llaman tanto la atención como un dron convencional, no pasan completamente inadvertidas, como se observa en el video proporcionado por la compañía.

Las palomas representan solo el inicio

Panov ha indicado que, aunque actualmente se enfocan en las palomas, “se pueden emplear diversas especies dependiendo del entorno o la carga”. Bloomberg menciona otros usos similares, como implantes en cerebros de vacas para NeuroFarming, con el fin de aumentar la producción de leche. Y un objetivo final inquietante: “crear la próxima especie humana después del Homo sapiens: el Homo superior”.

Aplicaciones potenciales

Después de las pruebas, la empresa afirma que el sistema está preparado para implementaciones prácticas. Según Neiry, no planean usar estas aves con propósitos militares, a pesar de que en contextos de guerra o vigilancia podrían ser innovadores: los radares suelen filtrar a las aves como ‘ruido’ o falsos positivos, permitiéndoles pasar inadvertidas.

Entre las aplicaciones propuestas se incluyen la inspección de infraestructuras, el soporte en operaciones de búsqueda y rescate, la observación de costas y entornos ambientales, o el monitoreo de áreas remotas en países como Brasil o India.

Consideraciones éticas

Los drones mecánicos son más fáciles de manejar, pueden transportar cargas más pesadas y, evidentemente, no requieren alimentación ni generan desechos. Esto sin mencionar las implicaciones éticas de modificar el comportamiento de un animal. Gizmodo detalla que, tras la cirugía para implantar el chip, las palomas están casi listas para volar, por lo que el riesgo “es bajo para la supervivencia de las aves”.

No obstante, la startup no ha presentado evaluaciones independientes de terceros, lo que lleva a expertos a cuestionar las implicaciones éticas de su tecnología. La bioeticista y profesora de derecho en la Universidad de Duke, Nita Farahany, sostiene que “Cada vez que usamos implantes neuronales para intentar controlar y manipular a cualquier especie, resulta repugnante”.

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