
Es posible que en algún momento te hayas cuestionado si lo que percibes es verdaderamente auténtico. Esta interrogante parece de esas que surgen en las horas de insomnio nocturno. No se trata de un concepto novedoso ni limitado a la época digital. En la actualidad, ha permeado el cine y aparece en numerosas películas.
En este contexto surge la conocida “hipótesis de la simulación”, según se detalla en ScienceAlert. Hace unas dos décadas, el filósofo Nick Bostrom empleó la lógica para elevar esta noción a un plano superior. Su razonamiento es directo pero perturbador: si la tecnología, la inteligencia artificial y la realidad virtual continúan avanzando al ritmo actual, eventualmente seremos capaces de generar simulaciones de universos completos poblados por billones de entidades digitales que piensen y sientan como los humanos.
En relación con lo expuesto por Nick Bostrom, si en el futuro existieran miles de millones de tales simulaciones frente a una sola Tierra “real”, las probabilidades estadísticas indican que es más factible que nosotros formemos parte de un programa en lugar de la versión original. Esta idea ha persuadido a figuras como Elon Musk o Neil deGrasse Tyson, aunque este último ahora la considera con un cincuenta por ciento de probabilidades.
Lo más intrigante es que, al examinar superficialmente las leyes de la física, se detectan elementos que aparentan ser inherentemente digitales. Por instancia, hay una longitud mínima en el universo, un umbral donde las teorías científicas fallan. Además, el cosmos presenta un tipo de “límite visual” impuesto por la velocidad de la luz. Esto se asemeja a lo que ocurre en los videojuegos, particularmente en mundos abiertos, donde el dispositivo solo renderiza una porción del entorno para optimizar recursos, cargando el resto conforme se avanza. Algunas personas interpretan incluso los olvidos cotidianos, como no hallar las llaves en el lugar donde se cree haberlas dejado, como posibles fallos o errores en el código.
A pesar de lo cautivador de esta teoría, numerosos científicos mantienen un enfoque escéptico. De cualquier modo, la hipótesis de la simulación representa un ejercicio intelectual notable. Nos impulsa a observar el exterior y cuestionar si lo visible es genuino o meramente una representación elaborada con maestría, poniendo en duda todo lo que asumimos sobre nuestra existencia.
El artículo Un experto explica por qué muchas personas piensan que vivimos en una simulación fue publicado originalmente en Andro4all.