
Generalmente, nos enfocamos en los lanzamientos de satélites como si representaran el cierre de una etapa. El cohete se eleva, la carga llega a la órbita y la tarea parece terminada. Sin embargo, eso es solo el inicio de un procedimiento más complejo, que implica posicionar el satélite en el lugar preciso para su funcionamiento y garantizar que opere según lo planeado. En esta fase menos visible surgen innovaciones. Una de ellas proviene de una startup española que anuncia que su vehículo de transporte orbital está listo, con una misión inicial programada para 2026.
Esta iniciativa pertenece a UARX Space, una firma ubicada en Nigrán, en la costa gallega. Establecida en 2020, la compañía ha adoptado una aproximación inusual en el sector: mantener un perfil bajo durante sus años iniciales y priorizar el avance tecnológico antes de exponerse al mercado. Esta táctica busca presentar sistemas más maduros al momento de su debut.
El avance más reciente no proviene de un despegue, sino de una verificación técnica. En una actualización compartida en LinkedIn hace poco, UARX Space indica que su vehículo orbital OSSIE ha finalizado la campaña de calificación ambiental, que abarca pruebas de vibración, sellado y simulaciones de condiciones de lanzamiento. De acuerdo con la empresa, los resultados validan el cumplimiento de los estándares de la misión y posicionan al sistema como apto para el vuelo.
La clave para apreciar el concepto radica en su aplicación práctica en una misión. Un vehículo como OSSIE no solo traslada satélites de un sitio a otro, sino que realiza maniobras esenciales para que una constelación opere según lo diseñado o para que una carga llegue a la órbita específica requerida. El sistema está diseñado para inyecciones precisas, ajustes en parámetros orbitales y coordinación del posicionamiento entre satélites.
Con este logro alcanzado, la interrogante es sobre la fecha del despegue. Basado en la información pública de UARX, la primera misión de OSSIE está prevista para 2026, específicamente en el primer trimestre, con una inserción inicial en órbita sol-síncrona a unos 500-600 kilómetros de altitud. Otro detalle proviene de un anuncio previo, que menciona que el vehículo de lanzamiento contratado para este paso clave será el Falcon 9 de SpaceX.
Una de ellas será CORTIS, un proyecto del UVigo SpaceLab destinado a comparar el desempeño de sensores de radiación comerciales con desarrollos propios y a probar una cámara con experiencia de vuelo planeada para otra misión. El proyecto ha pasado pruebas de vibración en las instalaciones de la compañía antes de su integración, un requisito indispensable para cualquier carga que busque viajar al espacio. Esta colaboración entre el ámbito académico y la industria proporciona una visión más clara del modelo que la empresa aspira a desarrollar.
El proyecto va más allá del traslado de satélites y apunta a una nueva forma de operar en el espacio. UARX colabora con Dawn Aerospace en la integración de un sistema de acoplamiento que, en esta misión inicial, solo cumplirá una función estructural, pero que forma parte de una estructura diseñada para servicios orbitales futuros. Entre estos se incluye la opción de reabastecimiento en órbita, un concepto aún en evolución en el ecosistema europeo.
Imágenes | UARX Space