En 1844, ya se jugaba ajedrez a distancia, pero no como lo imaginas hoy en día

BlogDecember 24, 2025

El 18 de noviembre de 1844, el Washington Chess Club retó a sus equivalentes de Baltimore a una partida. Lo peculiar fue que los jugadores de Baltimore se quedaron en su ciudad, mientras que los de Washington permanecieron en la suya, separados por aproximadamente 60 kilómetros.

Esta proeza se hizo posible gracias al equivalente al internet de aquella época: el telégrafo eléctrico. Ocurrió apenas seis meses después de que Samuel Morse inaugurara la primera línea telegráfica en Estados Unidos con el mensaje “¿Qué ha forjado Dios?”.

El inicio de una innovación. Según detalla IEEE Spectrum, todo surgió unos días antes con un juego de damas. El 15 de noviembre, Alfred Vail, colaborador de Morse en Washington, sugirió a Henry Rogers en Baltimore disputar una partida a través del telégrafo. Rogers creó un método de cuadrados numerados para indicar las posiciones, y rápidamente la propuesta se transformó en ajedrez, lo que llevó a los dos clubes a enfrentarse desde sus respectivas ubicaciones.

Un método astuto para enviar movimientos. Vail y Rogers asignaron un número único a cada una de las 64 casillas del tablero. Así, cada jugada se reducía a transmitir dos números por telégrafo. El ajedrez era perfecto para probar este dispositivo, ya que demanda poca información por turno y no requiere un sistema de comunicación elaborado.

En el transcurso de las partidas, se enviaron 686 movimientos con muy pocos errores, tal como anotó Vail en su diario del telégrafo magnético, que hoy se preserva en el Smithsonian.

Algo más que diversión. Aunque empezó como un experimento que derivó en un pasatiempo entre dos apasionados, el ajedrez por telégrafo pronto atrajo el interés público y político. Orrin S. Wood, operador de telégrafo, escribió a su cuñado el 5 de diciembre de 1844 sobre la “considerable emoción” que provocaban estos encuentros, y mencionó que varios congresistas mostraban curiosidad.

Morse capitalizó esta atención en su carta al Secretario del Tesoro para obtener fondos y extender la red hasta Nueva York. Argumentó que el telégrafo podía difundir noticias del Congreso o el rastro de fugitivos, pero también resaltó que se habían disputado varias partidas de ajedrez “con la misma facilidad que si los jugadores estuvieran sentados en la misma mesa”.

Un enfoque codificado de la información. Los responsables de estas partidas creían haber desarrollado un sistema de datos puros que se adaptaba idealmente a los nuevos medios de comunicación emergentes. Al fin y al cabo, cada movimiento era un paquete conciso de información que se transmitía por cables de cobre.

No obstante, la iniciativa generó polémica. El 5 de diciembre, Rogers alertó a Vail de que estaban creando “una impresión desfavorable en la parte religiosa de la comunidad”, aunque las quejas específicas se desconocen hoy. Lo cierto es que el 17 de diciembre de 1844, cesaron las partidas de ajedrez en esa línea.

Una costumbre que se mantuvo. Como relata el medio, en 1845 se llevó a cabo un enfrentamiento entre Londres y Gosport, con la participación del inventor Charles Wheatstone y el experto Howard Staunton. Décadas más tarde, entre 1890 y 1920, los duelos entre clubes por telégrafo se convirtieron en algo común.

Con el avance de las tecnologías, competir en ajedrez desde lugares distantes se volvió cada vez más sencillo. En 1965, el gran maestro Bobby Fischer jugó desde Nueva York contra rivales en La Habana mediante teletipo, ya que el Departamento de Estado le prohibió viajar a Cuba. Avanzando más, en 1999, el campeón mundial Garry Kasparov se midió a un equipo que representaba “al mundo” a través de un foro de Microsoft.

El ajedrez como banco de pruebas para invenciones. En la actualidad, se disputan millones de partidas diarias en todo el mundo a través de sitios como Chess.com. En realidad, el ajedrez ha actuado como un aliado natural de cada nuevo medio de comunicación que ha surgido a lo largo de la historia. A pesar de la complejidad para dominar sus estrategias, la cantidad de datos necesarios para que las partidas avancen es extremadamente simple. Por eso, 181 años después de aquel primer encuentro por telégrafo, el ajedrez continúa prosperando en la era digital.

Imagen de portada | Denis Volkov

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