
El año anterior, Oppo regresó a la cima después de sus disputas con Nokia sobre patentes y presentó un dispositivo insignia impresionante. Este año, la compañía china ha seguido su camino característico y hace poco demostró su excelencia con un Oppo Find X9 Pro que brilla en casi todos los aspectos. Destaca especialmente en fotografía, con un teleobjetivo que alcanza un zoom extremo. Pero, ¿qué ocurre si preferimos un teléfono de gama alta sin tantos extras? Su versión estándar tiene mucho que ofrecer.
He utilizado el Oppo Find X9 durante varias semanas, un dispositivo que ejecuta todo de forma impecable y representa una elección sólida si buscas un modelo de gama alta que no siga la moda de los diseños compactos vistos en las versiones básicas de marcas como Samsung o Xiaomi. Aunque los elogios suelen ir a los modelos ‘Ultra’ y ‘Pro’, Oppo ha creado aquí un teléfono que, sin enfocarse en la mejor relación calidad-precio, satisfará a los usuarios más demandantes. Comparto mi experiencia en esta reseña.
Al sacar el Find X9 de su empaque, noté que no tiene nada que envidiar al modelo superior en cuanto a diseño: fabricado en aluminio fresco, con bordes redondeados sin aristas pronunciadas, y una unión estética entre la parte trasera y delantera que se ha visto en las últimas generaciones.
Esto se debe a que el iPhone introdujo este estilo y la mayoría de los productores Android lo han adoptado y mejorado: el dispositivo de Oppo transmite sensaciones excelentes al tacto. Se percibe muy premium y resistente. No sufrí incidentes con él, pero se nota su solidez.
En la espalda, resalta el módulo de cámaras que inevitablemente evoca (además del ‘Pro’) al OnePlus 15 que probé recientemente. Es un módulo cuadrado con esquinas curvas en armonía con el marco, y las lentes organizadas en un patrón de “dos por dos” que me agrada por su simplicidad. Esta sección alberga un trío de 50 megapíxeles: angular, ultra gran angular y telefoto. Solo difiere por el flash en forma de anillo LED con la marca Hasselblad.
Como indiqué al principio, no es un gama alta compacto: aunque es el modelo base de los Find X9, su pantalla supera las 6,5 pulgadas. Lo interesante es que este panel no afecta tanto el tamaño general: mide unos cómodos 157 mm de alto, algo notable gracias a una excelente relación entre pantalla y frontal.
¿Es esta estructura la más ergonómica? En mi opinión, no lo es, pero sí creo que es la más atractiva. Sin embargo, con las medidas del Find X9 no tuve inconvenientes para sostenerlo firmemente, a diferencia de otros terminales que se acercan a las 6,7-6,9 pulgadas. Son pocos milímetros, pero para mí este Oppo marca el límite.
Por otra parte, los laterales son planos y generan la misma impresión que el resto del cuerpo, o incluso mejor. Especialmente por botones un poco más anchos que los de otros fabricantes (atención, Samsung).
Estos se concentran en el lado derecho con la disposición estándar; en el izquierdo está el botón destacado del fabricante chino, llamado “Mind Key”, que incluye software personalizable.
El borde inferior está más poblado: puerto USB-C, rejilla para el altavoz principal, dos orificios para micrófonos y la ranura para tarjetas SIM. Las sensaciones positivas se repiten en estos bordes: el acabado mate repele huellas y proporciona un tacto agradable sin el brillo excesivo de otros móviles de gama alta.
Regresando al frente y su pantalla: es un componente digno de gama alta en todos los sentidos. Desde la relación con el marco que mencioné, hasta su resolución 1,5K y respuesta táctil de 240 Hz, culminando en un brillo que permite usarlo sin problemas bajo la luz solar.
Dado el momento del año, no es tan desafiante como en verano, pero soporta un brillo pico de 3.600 nits que elimina cualquier inquietud. Además, ofrece nitidez y ángulos de visión sobresalientes. No esperaba menos de un panel OLED, donde predominan colores saturados (ajustables por software) junto con ahorro de energía en negros puros.
Me encantaron las opciones del modo oscuro, que permiten personalizar el tono en tres niveles: usé mayormente el “Mejorado”, aunque los otros dos son ideales para quienes evitan interfaces completamente oscuras. En cuanto a la configuración de color, Oppo ofrece tres modos: el “Vívido” se ajusta mejor a mis gustos, curiosamente, ya que en otras marcas prefiero el más natural.
Y si el color impresiona, la fluidez fascina. No escatimaron en tecnología: es un panel LTPO que varía entre 1 y 120 Hz, asegurando una sensación suave al desplazarse por menús o redes sociales, pero conservando batería en imágenes estáticas. La respuesta táctil es inmediata, cómoda y reactiva en el uso diario.
En términos de construcción, OPPO sigue la tendencia actual: adiós a las curvas. Se trata de una pantalla plana protegida por Gorilla Glass Victus 2. Prefiero este formato para evitar toques accidentales y reflejos en los bordes.
Además, incluye un detalle común en lanzamientos recientes que se valora: una lámina protectora de plástico preinstalada. No es vidrio templado, pero ofrece tranquilidad inicial contra rayones.
En síntesis: una pantalla de gama alta sin defectos. Excelente para multimedia, navegación (por la buena respuesta táctil) o juegos. Oppo sobresale en este aspecto.
Este dispositivo no se queda atrás de la competencia en biometría. Mientras algunos modelos no Pro usan sensores ópticos, aquí se conserva el sensor ultrasónico del modelo superior. Su rendimiento es simplemente excepcional.
Diría que es el mejor que he probado este año: no falló ni una vez, algo que no puedo afirmar de competidores como el Galaxy S25 que tengo. Es tan rápido y confiable que no necesité registrar la misma huella dos veces para mejorar. Está al nivel, o ligeramente por encima, de la fiabilidad del OnePlus 15.
Para completar la seguridad, el reconocimiento facial es el opuesto: depende solo de la cámara frontal. Como es común en Android, es un sistema 2D, conveniente