Estados Unidos enfrenta un grave problema con las carpas asiáticas en sus ríos y recurre a una medida drástica: electrocutarlas

BlogFebruary 7, 2026

En la década de 1970, en Estados Unidos, se introdujeron cuatro especies de carpas originarias de Asia para combatir el exceso de algas, malezas y parásitos en las granjas acuícolas del sur. Estas incluían la carpa cabezona, la carpa negra, la carpa herbívora y la carpa plateada. Si estás familiarizado con la biología o has encontrado peces grandes mientras pescas, no te sorprenderá lo que ocurrió después: se desató un caos.

Estas carpas, liberadas inicialmente en Arkansas, se expandieron por la red de ríos, avanzando por el Mississippi y sus afluentes, con ayuda de inundaciones que les permitieron llegar a corrientes abiertas. Amenazan ahora los Grandes Lagos en el norte del país, según detalla la cronología de su expansión y reproducción proporcionada por el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS).

Características impresionantes de estas invasoras

Las carpas asiáticas representan un caso clásico de manejo de especies invasoras: se adaptan a diversos entornos, viven varias décadas y depositan millones de huevos. Prosperan en el fondo de lagos, estanques y ríos, consumiendo casi cualquier materia orgánica, desde plancton hasta peces pequeños. De esta forma, agotan los recursos alimenticios de las especies nativas.

El objetivo: los Grandes Lagos

Presentes en todos los estados continentales de EE.UU., los Grandes Lagos son un blanco atractivo pero destructivo. Una invasión masiva dañaría el ecosistema y causaría un desastre económico al afectar la industria pesquera, que genera unos 7.000 millones de dólares anuales. Por ello, el gobierno, científicos y ecologistas han desarrollado planes durante años para impedir su entrada. La carpa herbívora ya ha sido detectada en el lago Erie.

Estrategias para controlar su población

Una medida inicial fue promover la pesca, con eventos como el Redneck Fishing Tournament, donde los participantes capturan la mayor cantidad posible. Sin embargo, esto no basta para reducir una especie con alta tasa reproductiva. Seth Herbst, experto en especies acuáticas del Departamento de Recursos Naturales de Michigan, indica que se necesitaría eliminar el 80% de la población para evitar su recuperación.

En 2022, el Departamento de Recursos Naturales de Illinois propuso la pesca comercial a gran escala como método de control, fomentando el consumo humano de estas carpas, renombradas como “Copi”. Su carne es rica en proteínas y se consume en China y otros países asiáticos, por lo que se promueve su uso en EE.UU. La campaña continúa activa, con una lista extensa de recetas y restaurantes en varios estados disponibles en su sitio web. Iniciativas como “Can’t Beat ‘Em, Eat ‘Em” ofrecen ideas para cocinar esta y otras especies invasoras.

La barrera eléctrica en Chicago

Desde 2013, el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de EE.UU. opera barreras eléctricas permanentes en las vías fluviales de Chicago, con un campo de corriente continua de 2,3 voltios por pulgada cuadrada (aproximadamente 0,35 voltios por centímetro cuadrado). Este pulso no mata a las carpas, solo las aturde para impedir su avance y mantenerlas río abajo.

Aun así, no es un método infalible: variaciones en los niveles de agua o la sal usada para derretir hielo pueden alterar la conductividad y reducir su efectividad. Además, los ejemplares más pequeños podrían escabullirse entre embarcaciones. El sistema afecta tanto a las carpas como a otros peces, modificando su comportamiento, pero sigue en uso.

Búsqueda de soluciones definitivas

En las cuencas de Illinois, se han probado muros de burbujas generados por tuberías, que obstruyen la visión de las carpas y emiten sonidos de advertencia. El inconveniente es que también impactan a las especies nativas. Una variante implica cortinas de cavitación, donde las burbujas estallan para perturbar a los peces. Este enfoque ganó el concurso Carp Tank, con un premio de 500.000 dólares por la idea más efectiva.

Dado que la electricidad no es completamente segura, en 2024 se asignaron 858 millones de dólares para el proyecto de la presa Brandon Road Interbasin. Incluye barreras eléctricas mejoradas, disuasores acústicos (ya que las carpas plateadas saltan ante ruidos de motores) y de burbujas para bloquear su visión. El fin es prevenir que crucen la presa, minimizando daños a otras especies.

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