
En el sector del transporte por mar, hay una potencia discreta cuya tecnología asegura que un tercio de la flota mundial evite extraviarse en el océano o chocar en los puertos. Se trata de Kongsberg, el grupo noruego mayoritariamente controlado por su gobierno, que ha posicionado a la provincia de Alicante como un elemento clave en su estrategia mundial.
Actualmente, más de 30.000 embarcaciones navegan los océanos gracias a sistemas que se administran, mantienen y reparan desde oficinas ubicadas entre La Vila Joiosa y el centro de negocios NOBO en la capital alicantina.
La novedad que ha impactado la industria este año es la división de la empresa matriz. De acuerdo con la compañía, Kongsberg Gruppen ASA ha optado por separarse en dos entidades independientes para lograr mayor flexibilidad: una abarcará la división de Defensa y “Discovery” (pesca e investigación), mientras que la otra será Kongsberg Maritime, el activo principal enfocado en sistemas de navegación, que empezará a cotizar por separado en la Bolsa de Oslo el 23 de abril de 2026.
Esta autonomía financiera cuenta con un respaldo sólido en territorio español. Según informa el diario El Información, la filial en España generó en 2024 un total de 31,7 millones de euros en ingresos, con ganancias superiores a los cinco millones. No sorprende que Lisa Edvardsen Haugan, futura CEO de la nueva entidad independiente, declare que están “unidamente posicionados para generar valor en el sector marítimo global”.
La narrativa de cómo una potencia escandinava estableció su núcleo operativo en la provincia de Alicante combina factores humanos y estratégicos. En 1995, la empresa buscaba una base en España. Aunque puertos como Vigo o Barcelona parecían alternativas obvias, el directivo responsable de la expansión optó por la costa alicantina. La razón fue la presencia de una colonia noruega histórica y establecida en localidades como La Vila Joiosa o Altea.
No obstante, lo que inició como una modesta delegación para el sector pesquero —bajo el nombre de Simrad Spain— ha evolucionado hacia algo mucho más ambicioso. Tras adquirir la división marítima de Rolls-Royce, la estructura se volvió insuficiente. Hoy, el traslado de Kongsberg Maritime al centro de negocios NOBO en la capital alicantina responde a la necesidad de atraer talento. Miguel Ángel González, director general en España, indica que este movimiento busca hacer la empresa más atractiva para retener ingenieros y desarrolladores de software, además de reducir en un 30% las emisiones por traslados del personal.
Alicante no es solo una oficina administrativa; representa uno de los tres únicos centros de recursos del grupo en el mundo, junto con Polonia y Noruega, capaz de asistir a embarcaciones globales gracias a su ubicación estratégica entre el Atlántico y el Mediterráneo.
Como detalla la compañía, la autonomía naval no es un concepto nuevo —llevan 40 años desarrollando sistemas de Posicionamiento Dinámico (DPS) que permiten a un barco mantenerse fijo en un punto preciso del océano sin anclas—, pero ahora la tecnología ha alcanzado una “masa crítica”.
El futuro de la navegación involucra motores eléctricos que producen su propia energía mediante la rotación de las hélices. Para manejar este flujo complejo de datos, la empresa ha introducido Kognifai, una plataforma de Inteligencia Artificial que optimiza las operaciones de los buques.
Aunque la tecnología está preparada, el informe técnico de la compañía señala que el principal desafío actual no reside en la ingeniería, sino en la regulación. Como indican desde la firma, se trata de “terreno inexplorado” y aún se requiere que la OMI establezca las normas para estos buques sin tripulación humana.
Lo que surgió en 1995 como una oficina pesquera en La Vila se transformará en 2026 en el centro de control desde el cual Noruega y Alicante definen las normas del comercio marítimo global futuro.