
En lugar de enfocarse en Marte, ahora se habla de la Luna. Durante años, Elon Musk y SpaceX han insistido en que colonizar Marte representa el siguiente gran avance para la humanidad. Mientras otros, incluida la NASA, veían la Luna como un objetivo valioso, SpaceX la subestimaba. Sin embargo, recientemente la compañía ha retrocedido y admitido que colonizar la Luna es más sencillo que Marte. Al otro lado del mundo, esto podría explicarse por las acciones de China, que ha puesto su mirada en la Luna.
Recientemente, han realizado otra prueba con su enigmática nave reutilizable.
El sábado pasado, de manera muy discreta, China lanzó una nave espacial reutilizable. Esto fue confirmado por el medio estatal Xinhua a través de un comunicado que genera más interrogantes que respuestas. Oficialmente, se sabe que el vehículo fue enviado desde una de sus bases de lanzamiento a bordo de un cohete Long March-2F.
La misión consiste en “llevar a cabo la verificación tecnológica de las naves espaciales reutilizables, proporcionando datos y apoyo técnico para el uso pacífico del espacio”. En cuanto a las tecnologías específicas involucradas, no se han dado detalles adicionales.
Este vehículo no es una novedad. De hecho, se trata del cuarto viaje desde 2020 de una nave experimental cuyas características se mantienen en absoluto secreto. En su primer vuelo, el modelo orbitó la Tierra durante dos días. En 2022, fue lanzado nuevamente y regresó en 2023 después de 276 días en órbita. En septiembre de 2024, se produjo otro lanzamiento que concluyó tras 268 días.
Como se mencionó, el secretismo es completo, por lo que no se conoce el tipo exacto de vehículo, aunque se ha especulado que podría ser una respuesta al vehículo robótico X-37B de la Fuerza Aérea de Estados Unidos. Ni Reuters ni Xinhua han mencionado que se trate del Shenlong, el ‘Dragón Divino’ chino que compite con el X-37B. En el ámbito de cohetes reutilizables como el Falcon de SpaceX, China también cuenta con su propio desarrollo: el LandSpace.
Más allá de la nave reutilizable, China ha acelerado su participación en la carrera espacial. Al igual que Europa, busca lograr soberanía espacial, y una de las pruebas más exigentes se llevó a cabo a principios de diciembre. Para evaluar la capacidad de sobrecarga de sus sistemas y determinar si pueden manejar múltiples misiones simultáneamente, China completó cuatro misiones espaciales en cuatro días a comienzos de diciembre.
En total, realizaron 80 lanzamientos orbitales en 2025, superando el récord anterior de 68 lanzamientos y logrando con esa prueba algo que solo SpaceX puede igualar actualmente. Parece que 2026 ha comenzado de la misma manera en que terminó el año anterior.
Entre los objetivos a mediano plazo de China se encuentra enviar astronautas a la Luna antes de 2030. Quieren competir con la NASA y su misión Artemis para establecer una base de investigación en el satélite, al mismo tiempo que finalizan la construcción de su propia estación espacial.
La Luna se ha convertido en el último premio codiciado, y en lugar de cederlo, las grandes potencias buscan controlarlo. El motivo radica en su valor para realizar experimentos que amplíen la soberanía en otros planetas, así como en los recursos que se pueden explotar y enviar de vuelta a la Tierra.