En Cataluña, cansados de las agencias que rechazan inquilinos por su origen extranjero, comienzan a imponerles multas

BlogFebruary 13, 2026

La situación parecía tan extraña, como una excusa inventada al momento, que Hamid Hmata optó por realizar una prueba. En enero de 2024, después de que otra agencia inmobiliaria le negara el acceso al enterarse de su procedencia marroquí, Hamid solicitó ayuda a un compañero de trabajo. Su amigo, con un nombre español, contactó a la misma agencia para preguntar por un apartamento en Mataró que Hamid había intentado alquilar poco antes. No hubo inconvenientes: le confirmaron que el inmueble estaba disponible, le proporcionaron detalles y programaron una visita. En cambio, a Hamid le habían informado previamente que ya estaba rentado.

El incidente podría haber terminado allí, pero la agencia probablemente no esperaba que Hamid estuviera luchando desde hace tiempo contra la discriminación en el acceso a la vivienda. Ahora, ese episodio de 2024 ha resultado en una sentencia innovadora por “racismo inmobiliario”.

Una docena de denuncias

Las cifras indican que Hamid no es, ni de lejos, el único inmigrante que enfrenta obstáculos o discriminación directa al buscar un lugar para vivir. Su situación se distingue por algo: este hombre de origen marroquí, padre de dos hijos menores y con ingresos suficientes para costear un alquiler, ha estado denunciando activamente el racismo en el sector inmobiliario.

Lo ha hecho de manera proactiva, confrontando a varias agencias y presentando una docena de quejas ante el Ayuntamiento de Mataró.

Por ser una persona migrante

Su caso fue dado a conocer hace aproximadamente un mes y medio por el Observatorio DESCA, una de las organizaciones que ha apoyado a Hamid en su particular campaña contra la discriminación inmobiliaria. En ese momento, la entidad explicó que el hombre llevaba cuatro años en la búsqueda de un piso, un periodo prolongado durante el cual había enfrentado “grandes dificultades”. ¿El motivo? Todo apunta a su origen.

“Diferentes inmobiliarias, presuntamente, habrían evitado de forma encubierta prestarle sus servicios (enseñarle el piso, valorar su candidatura, gestionar un contrato, etc.) por el hecho de ser una persona migrante”, detalla DESCA.

De despacho en despacho

A pesar de su determinación, la mayoría de las reclamaciones de Hamid no avanzaron. Sus denuncias ante el Ayuntamiento terminaron archivadas y siguieron un “periplo burocrático” por varios organismos, como la Agencia de la Vivienda de Cataluña, la Agencia de Consumo y, finalmente, la Oficina de Igualdad de Trato y No-Discriminación.

Casi todas las denuncias de Hamid fueron desestimadas, pero el mes pasado DESCA recordó que aún quedaban tres expedientes activos: dos “en fase de procedimiento administrativo” y otro “en fase de diligencias previas”.

Y llegó la gran sorpresa

El siguiente desarrollo en la saga inmobiliaria de Hamid se conoció recientemente. Hace unos días, DESCA reveló que la Oficina de Igualdad de Trato y No-Discriminación (OITND) de la Generalitat de Cataluña impuso una sanción de 10.001 euros a una agencia inmobiliaria de Mataró por, según la asociación, “un caso de racismo inmobiliario en el acceso al alquiler”. El motivo fue el episodio inicial descrito.

Mismo piso, diferentes respuestas

En 2024, Hamid mostró interés en un apartamento en alquiler y se comunicó con la inmobiliaria responsable para visitarlo. No lo logró. Día y medio después de pedir la cita, le indicaron que ya estaba alquilado. La respuesta no convenció a Hamid, quien pidió a un compañero (con nombre español) que llamara a la agencia para indagar sobre la misma propiedad. Misma agencia, mismo apartamento… pero respuesta distinta. A él, según DESCA, sí le programaron una visita.

“Verdad, pero no tiene nada que ver”

Decidido a no dejar pasar el asunto, Hamid asistió a la visita programada por su amigo para exigir explicaciones al responsable de la agencia. Específicamente, quería saber si el problema era que los propietarios no deseaban rentar a alguien de origen marroquí.

“El administrador lo llegó a admitir: ‘Eso, eso también es verdad, pero no tiene nada que ver con eso. Está reservado'”, revela DESCA. La frase evoca la que recibió recientemente otro marroquí, en este caso de Irún, al buscar vivienda. Sospechando algo, grabó las explicaciones de la responsable de una agencia que le había rechazado: “El propietario no quiere a nadie de fuera”.

Una cifra: 10.001 euros

La experiencia de Hamid ilustra varias cuestiones. En primer lugar, que demostrar un caso de “racismo inmobiliario” no es simple (él ha denunciado a una docena de agencias). En segundo lugar, cuando se detecta, resulta costoso. DESCA explica que, en este caso, la OITND multó a la agencia con 10.001 euros, aunque eso es solo parte de la penalización. Durante un año, no podrá recibir ayudas ni subvenciones públicas, ni celebrar contratos con la Administración de la Generalitat.

“La resolución de la OITND reconoce que los hechos denunciados consisten en un caso de discriminación en el acceso a la vivienda por motivos étnicos-raciales y/o por origen, que según la Ley 19/200 de igualdad y trato no discriminatorio se trata de una infracción grave”, argumenta el observatorio. La norma mencionada por la plataforma establece claramente en su apartado 14.3 que las agencias inmobiliarias y sus clientes “deben respetar” la igualdad y no discriminar.

¿Por qué es importante?

Por varios motivos. El primero, el carácter pionero de la sanción. Al menos en Cataluña, donde según la cadena RAC1 solo existe un precedente similar. En 2022, el Ayuntamiento de Barcelona reveló que la justicia había ratificado una multa de 90.001 euros impuesta previamente a “un agente de la propiedad inmobiliaria” por “excluir del acceso a la vivienda a un colectivo de personas por razón de su origen”. En esa ocasión, el detonante fue un anuncio de un apartamento que solo aceptaba inquilinos españoles.

La multa impuesta por la OITND es relevante por otra razón. Hay estudios que sugieren que el racismo inmobiliario dista de ser un fenómeno aislado. En 2025, un estudio de Provivienda alertaba de que “la discriminación en el mercado del alquiler está limitando el acceso a la vivienda de las personas migrantes”. Para ser más precisos, señalaba que el 99% de las agencias aceptan “prácticas discriminatorias sugeridas por los propietarios”. De hecho, Hamid no es el único que ha denunciado las dificultades para acceder a la vivienda.

Imágenes | Jael Rodríguez (Unsplash) y Jakub Żerdzicki (Unsplash)

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La noticia fue publicada originalmente en Xataka por Carlos Prego.

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