Descubren una peculiar anomalía en el interior de Australia que deja perplejos a los geólogos

TecnologyFebruary 14, 2026

Debajo de la superficie de Australia, un grupo de geólogos ha descubierto algo que parece sacado de la ficción: una anomalía magnética que imita casi perfectamente la forma del país. El mapa magnético revela una versión subterránea con su propia península en el norte, junto con esa silueta distintiva que se expande en el centro y se divide en dos extremos hacia el sur. Es como si el contorno de Australia contara con un “gemelo” magnético oculto a cientos de metros de profundidad.

Los científicos lograron este descubrimiento mediante un escaneo aéreo detallado. Una avioneta dotada de magnetómetros recorrió la zona en vuelos repetidos, con separaciones de solo 400 metros, para capturar señales invisibles al ojo humano. Según informa ScienceAlert, lo que identificaron es conocido en geología como magnetización remanente. En esencia, las rocas actúan como registros históricos: al formarse, los minerales magnéticos se orientan con el campo terrestre y permanecen fijos en esa posición de manera permanente.

Un progreso que contribuye a comprender el desplazamiento de los continentes

Imagen de la anomalía magnética

Dado que el campo magnético de la Tierra no es fijo, con polos que se mueven e incluso se invierten cada cientos de miles de años, estas rocas preservan un testimonio de la ubicación del norte en el instante de su origen. Clive Foss, geocientífico de la agencia nacional CSIRO, explica que estos datos permiten observar a través del suelo y descifrar una estructura geológica que de otro modo sería inaccesible. En este caso, la imagen surge de rocas volcánicas y sedimentos fluviales de más de 1.500 millones de años de antigüedad, que tras eones de presiones y actividad tectónica, se doblaron hasta adquirir esa forma similar a un continente.

Obtener una imagen tan clara no solo requirió numerosas horas de vuelo sobre Australia, sino también un avance en matemáticas. Un algoritmo innovador creado por el Dr. Aaron Davis permitió filtrar el ruido de los datos recolectados, corrigiendo irregularidades y produciendo un mapa mucho más preciso que los anteriores. Más allá de su aspecto curioso, este desarrollo ofrece un beneficio práctico significativo. La información se ha subido a una base de datos pública para que investigadores globales la examinen, lo que no solo facilita el estudio de cómo se desplazaron los continentes en épocas remotas, sino también la localización de depósitos minerales aún no descubiertos.

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