
A menudo se cree que el siguiente avance importante en la duración de la batería de los dispositivos surgirá de un hallazgo químico innovador en un laboratorio remoto. Sin embargo, según TECHSPOT, para Gabe Elias, un ingeniero experimentado en Mercedes-AMG y en la innovación de Rivian, el verdadero cambio no radica en fórmulas químicas mágicas, sino en la geometría pura. Su empresa emergente, Material Hybrid Manufacturing, surgió con una concepto tan lógico como audaz: en lugar de diseñar dispositivos alrededor de una batería, comenzar a imprimir la batería directamente sobre o dentro de los dispositivos.
Esta idea desafía décadas de diseño industrial limitado por las celdas cilíndricas o rectangulares omnipresentes, esos “bloques” que determinan la forma de un dron o un teléfono. Mediante su plataforma Hybrid3D, la compañía ha conseguido imprimir cada elemento de una batería, desde los electrodos hasta la carcasa. Lo notable es que lo hacen en el lugar, sin requerir moldes ni líneas de ensamblaje complejas. En esencia, están transformando el almacenamiento de energía en una capa estructural adicional, como si la batería formara parte del chasis del producto.
No sorprende que este método haya atraído el interés de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, que ya ha financiado un proyecto para evaluar cómo estas baterías pueden proporcionar mayor flexibilidad en el diseño aeroespacial y el equipo de defensa. En efecto, mientras que en un automóvil eléctrico suele haber espacio de sobra, en el ámbito de los drones compactos y otros aparatos electrónicos, cada milímetro adicional representa una ventaja significativa. Como señala Elias, la electrónica se ha miniaturizado y vuelto más eficiente de manera impresionante, pero las baterías se habían estancado, siendo el único componente que no seguía el ritmo de los demás.
Para captar el verdadero potencial de esta tecnología, basta con observar sus aplicaciones en el sector de los drones. En una colaboración reciente, rediseñaron el sistema de energía de un dron, reemplazando las celdas convencionales por una batería impresa que utilizaba todos los espacios vacíos del diseño original. El resultado fue un incremento del 50 % en la densidad. En términos prácticos, esto se traduce en drones que pueden volar el doble de tiempo o transportar más peso. Es el concepto de “celda a estructura” en su forma más avanzada: la batería deja de ser un módulo separado y se integra en las alas o el cuerpo del dispositivo.
Las posibilidades que se abren aquí trascienden el ámbito militar. Al eliminar la necesidad de carcasas metálicas y cableados internos pesados, la impresión 3D de baterías promete reducir costos y simplificar la producción de manera drástica. Lo que propone Material Hybrid Manufacturing es un cambio fundamental: que la forma de los objetos cotidianos dependa finalmente de la ergonomía y el estilo, y no de las restricciones impuestas por la batería.