Hallan evidencia arqueológica de que los romanos empleaban excrementos en tratamientos médicos

TecnologyFebruary 15, 2026

Un recipiente romano de 1.900 años de antigüedad contenía excrementos humanos con propósitos medicinales, según un análisis químico reciente. Este descubrimiento, encontrado en la antigua ciudad de Pérgamo, proporciona la primera evidencia física de una costumbre que hasta ahora solo se mencionaba en documentos antiguos. Los residuos se combinaban con tomillo, posiblemente para disimular el intenso aroma de la preparación.

La información proviene de ScienceAlert, donde se explica que el hallazgo confirma las fórmulas de profesionales como Galeno de Pérgamo. Este experto sugería el uso de excrementos para aliviar inflamaciones, lo que ilustra que en el siglo II no existía una clara separación entre higiene y prácticas médicas. Con este descubrimiento, se corrobora de forma tangible lo que indicaban los relatos históricos.

La aplicación de excrementos en la medicina del siglo II

Lo más notable de este artefacto es su diseño como un contenedor de vidrio alargado y delgado, parecido a un candelabro. Al examinar su interior, arqueólogos de la Universidad Sivas Cumhuriyet extrajeron escamas oscuras que resultaron ser excrementos humanos con indicios químicos de tomillo. Este hallazgo físico muestra que la experimentación romana se basaba en enfoques empíricos.

Los hallazgos del estudio, publicados en el Journal of Archaeological Science: Reports, revelan que el empleo de heces en la medicina continuó hasta la Edad Media. No fue hasta el siglo XVIII cuando se descartaron estas terapias debido al peligro de patógenos. El descubrimiento respalda indicios previos de sitios romanos sobre la implementación real de sus conocimientos.

Esta investigación se relaciona con el uso contemporáneo de trasplantes fecales para recuperar el microbioma intestinal. Aunque hoy se realiza bajo supervisión clínica, el principio de influir en la salud a través de bacterias tiene orígenes antiguos. De manera similar a cómo la arqueología actual revela misterios en Stonehenge, este frasco permite confirmar materialmente las prescripciones de Hipócrates o Plinio el Viejo.

A pesar de lo impactante del caso, es importante mantener el escepticismo: se trata de un solo frasco examinado. La identificación se basa en marcadores químicos y no en restos biológicos íntegros, lo que deja espacio para interpretaciones técnicas. Además, estas prácticas eran riesgosas; no es infrecuente hallar recipientes antiguos con orina utilizados en rituales de la época.

El descubrimiento representa un avance clave para validar las fuentes históricas, aunque no permite extender la práctica a todo el Imperio. El estudio expone una dimensión escatológica que la arqueología convencional a menudo omite por razones estéticas. En términos generales, la identificación es robusta, aunque los beneficios terapéuticos fueran inexistentes o perjudiciales para los pacientes de esa era.

La medicina romana se fundamentaba en el ensayo y error sin regulaciones sanitarias. El recipiente confirma que los médicos de Pérgamo no solo elaboraban teorías, sino que aplicaban tratamientos con una base biológica altamente dudosa. El hallazgo ubica este tipo de farmacología en un nivel de experimentación física documentada que no se había establecido previamente.

El artículo Los romanos usaban heces como medicina y ahora hay pruebas arqueológicas fue publicado originalmente en Andro4all.

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