Mallorca comenzó a imponer multas en su zona de bajas emisiones hace meses. Ahora enfrenta un conflicto con turistas alemanes

BlogFebruary 15, 2026

Joachin Fischer es uno de los numerosos turistas alemanes que disfrutan de los paisajes, el clima y las calas de Mallorca. Durante décadas, ha visitado la isla al menos dos veces al año. Su nombre ha ganado atención entre los miles de compatriotas que pasan sus vacaciones en las Baleares porque, hace unos meses, apareció en las cámaras de la prensa exhibiendo una multa de 200 euros emitida por el Ayuntamiento de Palma por acceder a la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) de la ciudad con su automóvil.

Fischer sostiene que maneja un Tesla adecuado para transitar por la ZBE, pero su vehículo tiene otra característica clave: una matrícula extranjera, lo que explica parcialmente la sanción. Su situación es relevante porque no es el único turista alemán que reporta haber recibido una multa similar en Palma.

¿Qué ocurrió?

La implementación de la zona de bajas emisiones (ZBE) en Palma ha generado protagonistas inesperados: los turistas alemanes. La capital de las Baleares activó esta zonificación hace poco más de un año y, en julio, comenzó a imponer sanciones a los conductores que no la cumplen.

Hasta ese punto, no hay nada extraordinario. El Ayuntamiento de Palma simplemente se ha adaptado a lo establecido por la Ley de Cambio Climático para ciudades con más de 50.000 habitantes. La sorpresa surgió más tarde, en noviembre, cuando se evidenció que la medida estaba generando fricciones con turistas que llegan a Palma con vehículos de matrícula extranjera, incluso aquellos de cero emisiones.

¿Por qué sucede esto?

El Diario de Mallorca reportó la noticia en otoño pasado: los turistas que acceden a la ciudad con sus propios autos se exponen a multas si entran en las calles restringidas de la ZBE. Esto ocurre principalmente porque no pueden registrar sus matrículas para obtener el permiso, incluso si sus vehículos cumplen con los requisitos técnicos.

“No se les permite ingresar a la ZBE, ya que el sistema de la DGT no está estandarizado en toda la UE y cada país utiliza su propio método de clasificación, lo que impide verificar automáticamente el nivel de emisiones de autos con matrícula extranjera”, explicaron en noviembre desde el departamento municipal de Movilidad de Palma. “Podrán obtener una exención solo si se registran en el sistema y demuestran su residencia, cumpliendo con los requisitos establecidos”.

¿Cuál es el inconveniente?

Ese detalle final es crucial. En el sitio web del Ayuntamiento de Palma dedicado a la ZBE, hay una sección específica sobre “vehículos con matrícula extranjera” que enfatiza dos aspectos principales. El primero es que “los vehículos registrados fuera de España no están clasificados según los criterios de la etiqueta ambiental de la Dirección General de Tráfico”.

El segundo es que los conductores de vehículos con matrícula extranjera que deseen acceder a la ZBE deben solicitar una “autorización”, un permiso diseñado principalmente para residentes y propietarios de inmuebles, negocios o plazas de estacionamiento. La pregunta surge: ¿y los turistas? Muchos de los miles de alemanes que vacacionan en las Baleares alquilan autos con matrícula española y un distintivo que les permite circular sin problemas por la ZBE de Palma, pero hay casos como el de Fischer, que prefiere llegar con su propio vehículo.

¿Qué les pasa a ellos?

En noviembre, Fischer relató a la prensa balear que había recibido una sanción de 200 euros del Ayuntamiento por transitar con su Tesla eléctrico en una zona prohibida. “Solo entré brevemente por Jaume III para recoger a mi hija de 14 años después de sus compras en el Born”, lamentó el hombre, quien afirma que prefiere usar su auto personal y no uno de alquiler porque le resulta “divertido” y ofrece “mayor flexibilidad” para planificar sus viajes.

“Al no poder registrar mi coche, creí que bastaría con mi dispositivo ecológico verde y la matrícula de coche eléctrico para evitar la multa, como ocurre en las zonas de bajas emisiones de las ciudades alemanas. Pero no fue así”.

¿Es el único caso?

Parece que no. Por esas fechas, el diario Mallorca Zeitung indicaba que recibía “cada vez más mensajes” de lectores con multas. La prensa local también ha reportado quejas de afectados que alegan “discriminación” hacia europeos con autos extranjeros o destacan lo complicado que es inscribir un vehículo en la lista de matrículas autorizadas, especialmente para quienes no hablan mallorquín ni español.

Uno de los argumentos de los críticos se basa en una nota en el sitio de la DGT que explica que, aunque España no emita distintivos para vehículos extranjeros, eso no necesariamente representa un problema. “Si tu auto tiene distintivo ambiental en su país de origen (Alemania, Austria, Dinamarca, Francia), se considera que cuenta con el equivalente español”, aclara.

Algunos también recuerdan que Palma no es el único municipio (ni en España ni en Europa) que impone restricciones de movilidad en el centro, e insisten en que las normas aplican por igual para todos y que “el desconocimiento no exime del cumplimiento”.

Imágenes | Sergiy Galyonkin (Flickr) y Đorđe Pandurević (Unsplash)

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