Influencers de TikTok intentan leer ‘Cumbres Borrascosas’ y luchan con su vocabulario. Esto no debería ser una sorpresa

BlogFebruary 17, 2026

Un video viral en el que una joven española expresa su frustración por la dificultad de leer el clásico romántico Cumbres Borrascosas ha iniciado un debate entre generaciones sobre las habilidades de comprensión lectora. Sin embargo, más allá de la controversia, las estadísticas indican un problema genuino: las competencias en lectura están disminuyendo en todas las generaciones, con los nativos digitales siendo el grupo más impactado.

El video

El clip dura solo dos minutos, pero ha generado discusiones durante días. Una mujer de 25 años, sosteniendo su copia de Cumbres Borrascosas, se queja de que el lenguaje parece anticuado, requiere consultas constantes al diccionario para palabras como “estaño” o “por antonomasia”, y estima que le tomará meses completarlo. El video ha reunido millones de vistas y ha provocado un conflicto generacional en las redes sociales: los mayores se preguntan cómo es posible que una estudiante universitaria no reconozca términos de uso moderadamente común o no esté acostumbrada a usar un diccionario.

La discusión no debe reducirse a culpar o resaltar diferencias en los niveles educativos. Se trata de un cambio generacional relacionado con el procesamiento del lenguaje escrito, y Cumbres Borrascosas se ha convertido en un escenario inesperado para examinar esta evolución.

Nuevos tiempos

Hay una diferencia entre la narrativa actual dirigida a públicos jóvenes y los clásicos literarios. La prosa del género Young Adult (YA), que atrae a millones de lectores en redes sociales (un dato: el 55% de los lectores en TikTok tienen entre 18 y 34 años, y el 78% son mujeres), enfatiza la inmediatez, diálogos rápidos y descripciones directas. Es literatura creada para un consumo veloz, alineada con los ritmos digitales. Emily Brontë, en cambio, escribía para lectores victorianos familiarizados con oraciones subordinadas extensas, descripciones detalladas y un vocabulario que presuponía una educación formal. La brecha es tanto temporal como estructural: diseños narrativos distintos para mentes entrenadas de manera diferente.

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Los datos

El video viral de TikTok podría verse como un caso aislado, pero un estudio reciente de la Fundación BBVA, realizado por investigadores españoles con datos internacionales del Programme for the International Assessment of Adult Competencies (PIAAC), muestra una disminución progresiva en las competencias lectoras y numéricas desde la generación de los Millennials: los nacidos a partir de 1980 exhiben habilidades cognitivas notablemente inferiores a las de los Baby Boomers y la Generación X a la misma edad.

De acuerdo con el estudio, la Generación Z logra puntuaciones en comprensión lectora hasta 20 puntos por debajo de la Generación X en las pruebas estandarizadas PIAAC, que miden la capacidad para entender, interpretar y aplicar información escrita. La diferencia se amplía en competencias numéricas: los jóvenes nacidos después de 1995 enfrentan dificultades para interpretar gráficos, calcular porcentajes o resolver problemas matemáticos básicos en contextos reales. Este deterioro es consistente y afecta incluso a países desarrollados con sistemas educativos avanzados.

Ojos que no ven

Los estudios de seguimiento ocular del Nielsen Norman Group registran cómo los usuarios leen en internet mediante un patrón en forma de F: dos barridos horizontales en la parte superior, seguidos de un escaneo vertical rápido por el lado izquierdo. La lectura se transforma en un rastreo selectivo de palabras clave. Este patrón, típico de la navegación web, no es adecuado para textos complejos que demandan seguir argumentos desarrollados a lo largo de varias páginas. La estructura de la atención se modifica: de una inmersión profunda a un vistazo superficial.

La culpa de las redes sociales

Las plataformas digitales están diseñadas para captar atención con contenido corto y estimulante. Los algoritmos favorecen videos de 15 segundos, imágenes impactantes y textos que se consumen rápidamente. La economía de la atención no promueve la profundidad, y leer Cumbres Borrascosas requiere lo opuesto: concentración prolongada, tolerancia a la ambigüedad y habilidad para retener información mientras se construye un significado acumulado. Estas capacidades se debilitan sin práctica.

Si las generaciones más nuevas presentan déficits consistentes en estas áreas, las implicaciones van más allá del debate sobre leer un clásico victoriano. Influyen en cómo se procesa información de diversos tipos: médica, legal, financiera, política… La joven del video viral podría ser un indicio de algo más alarmante que la dificultad para leer textos con vocabulario infrecuente.

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¿Facilitar el acceso?

Esta controversia genera múltiples debates intrigantes: ¿mejorar la educación o simplificar el acceso a textos complejos? Por ejemplo, Penguin Random House lanzó en 2019 en el Reino Unido su colección Penguin English Library con traducciones actualizadas de clásicos, preservando el significado original pero eliminando expresiones lingüísticas obsoletas que obstaculizan la lectura. La británica The School of Life publicó versiones “traducidas al inglés moderno” de filósofos como Schopenhauer o Nietzsche. Al parecer, estas ediciones vendieron un 40% más que las versiones tradicionales entre lectores menores de 30 años durante 2020-2021.

Sin embargo, también hay argumentos en contra de simplificar el lenguaje, ya que esto podría empobrecer la experiencia de lectura. Los clásicos no son solo argumentos o temas que se pueden transferir a cualquier formato. Por instancia, la prosa de Brontë, con sus oraciones subordinadas intrincadas y vocabulario elaborado, crea atmósfera y ritmo. Eliminar esa complejidad para “facilitar” la lectura es similar a acortar una sinfonía de música clásica porque los oyentes actuales prefieren canciones de tres minutos. El enfoque podría estar en fortalecer la formación lectora, no en adaptar los textos al lector menos preparado.

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