España fue un referente en las carreteras europeas en su momento. Se requieren 13.400 millones de inversión para restaurar su calidad

BlogFebruary 17, 2026

Inundaciones, desprendimientos de tierra, grietas, baches o incluso hundimientos completos. ¿Qué ocurre con las carreteras en España? ¿Se enfrenta el país a un auténtico problema de conservación, o simplemente se trata de una oleada de noticias y videos virales amplificados por los incidentes ferroviarios y las inquietudes sobre su mantenimiento?

Aquí están las respuestas disponibles.

La controversia

Las carreteras están en malas condiciones. Muy malas. Al menos, esa es la percepción general en las redes sociales y en muchos medios de comunicación. Los baches (o directamente los socavones) son los elementos más criticados en lo que se considera una falta de fondos para el mantenimiento de las vías españolas.

Desde el accidente ferroviario en Adamuz (Córdoba), donde murieron 46 personas el 18 de enero pasado, el estado de las infraestructuras en España ha estado bajo escrutinio. A ese incidente le siguió otro en Rodalies (Cataluña), en el que falleció un maquinista en prácticas y 37 personas resultaron heridas solo 48 horas después.

Inicialmente, la atención se centró en el estado de las vías férreas y su conservación, pero con el paso de las semanas, el debate se ha extendido a las carreteras. En los últimos días, han proliferado videos que muestran vehículos sufriendo pinchazos al pasar por baches grandes, junto con numerosas quejas en las redes sociales.

¿Existen datos?

De acuerdo con la Asociación de Empresas de Conservación y Explotación de Infraestructuras (ACEX), España acumula un déficit de 5.000 millones de euros en inversiones para sus carreteras, distribuidos así:

  • Carreteras bajo competencia del Estado: 2.000 millones de euros.
  • Carreteras de las Comunidades Autónomas: 2.000 millones de euros.
  • Carreteras provinciales: 1.000 millones de euros.

Según ACEX, entre 2009 y 2017, España invirtió la mitad de lo que destinaron los países vecinos, afectado por la crisis económica de 2008. Desde 2022, el déficit en comparación con Alemania, Francia, Italia y el Reino Unido se ha reducido al 30% gracias a los fondos europeos. Cabe mencionar que ACEX está integrada por grandes empresas constructoras.

¿Son datos oficiales?

En cierta medida. Es importante considerar que los presupuestos para el mantenimiento de carreteras no solo aparecen en los Presupuestos Generales del Estado, sino que deben ser ejecutados por las administraciones responsables.

No obstante, la DGT valida los datos proporcionados por la Asociación Española de la Carretera (AEC). Estos indican que la mitad del pavimento en España está en mal estado. Los datos son anteriores a las lluvias recientes y a un invierno que ha dañado especialmente las superficies. El informe se presentó en 2025, pero la información se recopiló en 2024, por lo que no incluye los efectos de los primeros meses del año pasado, que también fueron muy lluviosos.

La AEC es una asociación fundada en 1949 sin fines de lucro. En 1998, fue declarada Entidad de Utilidad Pública y cuenta con reconocimientos internacionales. Según sus evaluaciones, las carreteras españolas atraviesan “el peor momento de su historia” y se necesitan 13.491 millones de euros para reparar todas las vías que requieren intervenciones, distribuidos de esta forma:

  • 4.721 millones de euros en 26.000 km gestionados por el Estado.
  • 8.770 millones de euros en 75.300 km gestionados por los gobiernos autonómicos y forales.

Un problema persistente

El tema de las inversiones en el mantenimiento de carreteras en España no es reciente. Según un estudio de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) de 2019, las carreteras absorbieron la mayor parte de las inversiones en infraestructuras entre 1985 y 2018, solo superadas por las del ferrocarril entre 2008 y 2012.

En esa época, desde Europa se afirmaba que la calidad de las carreteras españolas superaba la media y era una de las mejores del continente. Sin embargo, las inversiones ya venían disminuyendo, aunque habían superado el 1% del PIB en los años 90, para 2018 estaban por debajo del 0,5% del PIB.

Del total invertido, el 35,98% correspondía al Estado, el 19,96% a las Comunidades Autónomas y el 8,41% a entidades locales. No se incluye el dinero de fondos europeos. Las instituciones europeas atribuían esta reducción a una infraestructura ya consolidada y en buen estado. La OCDE indicaba que las carreteras españolas superaban la media en calidad y conectividad, y solo quedaban rezagadas en densidad.

¿Hay soluciones?

Las ayudas europeas están impulsando nuevamente las inversiones en carreteras. Desde el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, se indicó que entre 2022 y 2024 se movilizarían 2.460 millones de euros, con énfasis en el mantenimiento de las vías, aunque se prevé un estudio para analizar opciones de financiación, lo que reaviva el debate sobre la posible implementación de peajes.

Además, con el apoyo de Europa, se ha lanzado un proyecto para adaptar las infraestructuras españolas a la nueva realidad climática, evaluando las intervenciones necesarias para ajustarlas a condiciones más extremas con episodios meteorológicos agresivos más frecuentes.

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