
El gobierno mexicano ha decidido modernizar el documento de identificación de sus habitantes. La Clave Única de Registro de Población (CURP) deja atrás su formato tradicional de 18 caracteres para transformarse en un documento biométrico que incorpora huellas dactilares, una fotografía del rostro, firma electrónica y hasta el escaneo del iris. Este ajuste es significativo, ya que impacta a toda la población, lo que ha generado algunas interrogantes sobre su aplicación.
La CURP representa el identificador individual que el Estado mexicano otorga a cada ciudadano y residente. En su forma clásica, se trataba solo de una clave alfanumérica en papel. La versión biométrica conserva esto, pero ahora añade una fotografía del titular, firma electrónica, un código QR con autenticación criptográfica y, en la mayoría de las situaciones, el registro del iris. La administración está a cargo del Registro Nacional de Población (RENAPO).
El gobierno de Claudia Sheinbaum ha destacado la batalla contra las desapariciones en México como una razón clave para promover esta iniciativa. Al incorporar datos biométricos en la Plataforma Única de Identidad, las autoridades pueden llevar a cabo búsquedas y verificaciones de identidad en el lugar, vinculando las bases de RENAPO con el Banco Nacional de Datos Forenses y con registros de entidades como la Fiscalía General de la República (FGR) o las agencias de inteligencia estatales.
Además, este documento busca contrarrestar el robo de identidad, disminuir la circulación de documentos falsos y facilitar procesos como la apertura de cuentas bancarias, el acceso a servicios de salud, la obtención de pasaportes o las inscripciones en escuelas.
Los ciudadanos deben presentarse en el Registro Civil, y el procedimiento dura entre 20 y 30 minutos. En ese lapso, se capturan diez huellas dactilares, el escaneo del iris de los dos ojos, una fotografía y la firma digital del solicitante. El documento se entrega en formato físico y digital, e incluye los datos personales estándar (nombre, fecha y lugar de nacimiento, sexo, nacionalidad) junto con los nuevos componentes biométricos y un código QR que proporciona acceso encriptado a toda esa información. Según el gobierno, el documento es válido tanto a nivel nacional como internacional.
El decreto indica que la CURP biométrica es obligatoria para todos los ciudadanos mexicanos y residentes legales. Sin embargo, su despliegue es progresivo. La medida comenzó a aplicarse en octubre pasado, con una fase inicial que abarcó la Ciudad de México, el Estado de México y Veracruz, y desde entonces se ha extendido a otras áreas, como Jalisco, Nuevo León, Querétaro y Tlalnepantla.
De acuerdo con RENAPO, desde octubre de 2025 funcionan 145 módulos en todo el país. A partir de este febrero, se exigirá este documento para ciertos servicios gubernamentales y privados. Aunque la CURP tradicional mantendrá su validez durante la transición, las instituciones públicas y los bancos irán solicitando gradualmente la versión biométrica para trámites nuevos o actualizaciones de datos.
El proceso es presencial, gratuito y se realiza una única vez. Para asistir al módulo, se debe presentar:
Según las autoridades, en el caso de menores de edad, deben ir acompañados de su madre, padre o tutor legal.
Los módulos disponibles incluyen oficinas de RENAPO, dependencias del Registro Civil, el servicio de CURP Móvil y módulos itinerantes en escuelas y centros comunitarios. La institución sugiere programar una cita previa mediante el sitio web oficial de RENAPO.
A pesar de los motivos oficiales para esta medida, el proyecto ha recibido críticas. La obligación de entregar datos biométricos al Estado (huellas, iris, fotografía) ha causado malestar entre los ciudadanos, particularmente entre aquellos que temen un mal uso de esa información o un aumento en la vigilancia masiva. El decreto establece que los datos se guardarán bajo protocolos de seguridad estrictos y con acceso auditado según la Ley General de Protección de Datos Personales, aunque la efectividad de estas garantías es un tema de debate razonable.
Desde GQ México indican que una porción de la ciudadanía no se siente cómoda cediendo información de este tipo al gobierno, aunque otros opinan que no es algo nuevo considerando la cantidad de datos personales que ya circulan en internet.
No hay multas económicas si un ciudadano no solicita la CURP biométrica, pero existen implicaciones prácticas, especialmente en el bloqueo de acceso a ciertos servicios. Quienes no la posean cuando sea requerida podrían enfrentar rechazos en trámites públicos o bancarios, demoras mayores en gestiones administrativas o incompatibilidades en los registros digitales de identidad.
Para verificar si el registro biométrico ya está procesado, es suficiente acceder al portal oficial de la CURP. Si el comprobante indica “CURP Biométrica – Verificada con RENAPO y Registro Civil”, el registro está actualizado. También se puede visitar directamente cualquier módulo del Registro Civil o de RENAPO para confirmarlo en persona.