
En el momento más crítico de su vida, cuando todo parecía perdido, Kamar Galíndez encontró consuelo y salvación en su fe. El abogado de 53 años se encontraba en el gimnasio del Hotel Chipi's Beach en Playa Grande, La Guaira, Venezuela, cuando dos terremotos consecutivos sacudieron la tierra el 24...
En el momento más crítico de su vida, cuando todo parecía perdido, Kamar Galíndez encontró consuelo y salvación en su fe. El abogado de 53 años se encontraba en el gimnasio del Hotel Chipi’s Beach en Playa Grande, La Guaira, Venezuela, cuando dos terremotos consecutivos sacudieron la tierra el 24 de junio, cambiando su vida para siempre.
Según Kamar, las máquinas del gimnasio comenzaron a moverse de un lado a otro como un disco de hockey de aire, y en pocos segundos, el desastre ocurrió. El piso se partió, y la parte del edificio donde él estaba se desplomó en vertical. Atrapado en los escombros, Kamar sintió el vacío en los pies y luego se encontró con el cuerpo completamente enterrado y aprisionado por una viga que aplastaba su pecho.
Visiblemente emocionado, Kamar asegura que lo único que logró hacer ante la fuerza demoledora de la tierra fue resguardarse junto a una pared cercana y pedir: “Señor, ten misericordia”. Dice haber sentido cada golpe, pero que “ante la impresión y el miedo, las sensaciones físicas quedan en segundo plano”. No perdió el conocimiento y se dio cuenta de que estaba vivo, pero con el cuerpo completamente enterrado y aprisionado.
Kamar atribuye su salvación a la Virgen de la Medalla Milagrosa, de quien siempre ha sido devoto. Dice que usaba una cadenita con un crucifijo y una medallita de la Virgen Milagrosa, que se rompió en el momento del derrumbe. Sin embargo, en un giro inexplicable de los eventos, la medalla apareció luego en el bolsillo de su short, lo que Kamar considera un milagro.
La historia de Kamar Galíndez es un testimonio de fe y solidaridad en medio de la tragedia. Aunque la cifra oficial de fallecidos en Venezuela producto del doble terremoto asciende a 3.535, y el número de heridos alcanza los 16.740, historias como la de Kamar sirven para sostenerse y seguir adelante en un país muy golpeado, pero confiado en un porvenir brillante y lleno de prosperidad y esperanza.
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