
En un gesto de apoyo a las recientes conversaciones entre el gobierno interino y la Asamblea Nacional electa en 2015, los cardenales Baltazar Porras y Diego Padrón, junto al obispo emérito Ovidio Pérez Morales, han emitido una declaración expresando su beneplácito y esperanza hacia este proceso.
En un gesto de apoyo a las recientes conversaciones entre el gobierno interino y la Asamblea Nacional electa en 2015, los cardenales Baltazar Porras y Diego Padrón, junto al obispo emérito Ovidio Pérez Morales, han emitido una declaración expresando su beneplácito y esperanza hacia este proceso. Estas conversaciones, que tienen como objetivo sentar las bases para una transición democrática en Venezuela, han generado reacciones ambivalentes en la sociedad venezolana.
Las conversaciones se llevan a cabo bajo la tutela de los Estados Unidos y en el marco del “plan de tres fases” presentado por funcionarios de la administración de Donald Trump. La agenda de trabajo incluye la reinstitucionalización del país, la recuperación de las libertades civiles y políticas, la definición de un cronograma electoral y la atención humanitaria a las víctimas del doble terremoto del pasado 24 de junio. Sin embargo, la marginación de María Corina Machado, dirigente opositora con mayoría del respaldo popular, ha generado críticas hacia este proceso.
Los cardenales y el obispo emérito ofrecen su servicio como garantes de este diálogo, con el fin de concretar aportes eficaces para un proyecto nacional unificado. Consideran que la situación política y social crítica en Venezuela, agravada por la tragedia nacional del doble terremoto, requiere una escucha atenta y sintonía con las necesidades y expectativas del pueblo. Además, proponen signos indispensables expresivos de una marcha efectiva de los trabajos, como la inmediata liberación de los presos políticos y la estructuración de los organismos y medios hacia una pronta elección presidencial.
Estos líderes religiosos subrayan la importancia de la justicia y equidad para saldar la gran deuda pendiente y postergada, que incluye la respuesta pronta y eficiente a la severa crisis económica, social y educativa que enfrenta el país. Destacan que, aunque las instituciones importan, es prioritario el reencuentro de los venezolanos en un ambiente de libertad, unidad y solidaridad para alcanzar la paz, lo que equivale a una ‘refundación nacional’.
En resumen, el ofrecimiento de los cardenales y el obispo emérito como garantes del diálogo en Venezuela busca contribuir a un proceso de transición democrática y de reconciliación nacional. Su declaración destaca la necesidad de una visión amplia orientada hacia el bien común y de signos concretos de progreso hacia la justicia, equidad y paz en el país.
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