
“Es necesario eliminar esa idea de que ser pastora es algo lamentable, como si fuera una ocupación de último recurso”, comenta María Jesús Crespo, una mujer gallega de 58 años que ha dedicado más de una década a cuidar un rebaño de ovejas en Aranga, en la comarca de Betanzos. Esta no es su única actividad. María Jesús también dirige la Asociación de Criadores de Ovino y Caprino Ovica, una de las organizaciones que ha impulsado recientemente una escuela para pastores en Galicia.
El propósito, según enfatiza Crespo, es eliminar prejuicios, actualizar el sector y mostrar que en 2026 el rol de pastor continúa siendo una profesión viable.
Si existen universidades que preparan a médicos, farmacéuticos, ingenieros o arquitectos, ¿por qué no debería haber programas educativos dedicados a formar pastores? Esta es la lógica que ha llevado a Galicia a lanzar una escuela enfocada en el pastoreo.
El proyecto cuenta con el apoyo del Gobierno gallego y del sector a través de Ovica, además del respaldo de la Fundación La Caixa. Su meta es capacitar a los futuros pastores con las habilidades requeridas para desempeñarse en el siglo XXI, lo que va más allá de solo manejar rebaños. Para obtener el certificado, los estudiantes deben aprender también sobre administración y avances tecnológicos.
Para ilustrar la ambición de esta iniciativa, la Xunta indica que el programa totaliza 570 horas: 250 dedicadas a la teoría, orientadas principalmente a fomentar un enfoque empresarial en la agricultura; y 230 horas de práctica intensiva. Una vez completada la parte teórica, los participantes aplicarán lo aprendido en granjas ubicadas en casi veinte localidades rurales de la provincia de Ourense.
En esas ubicaciones, absorberán la experiencia de pastores experimentados como María Jesús, quien relata que a lo largo de sus años en el oficio ha enfrentado incluso ataques de lobos. El objetivo de las prácticas es preparar a los alumnos para manejar situaciones como el parto de un animal o una cojera.
“Incluye un módulo sobre gestión técnico-económica de una explotación, temas de trazabilidad y comercialización, riesgos laborales, conciencia ambiental, agrotecnología, salud animal, manejo, producción, forrajes y alimentación…”, detalla la presidenta de Ovica en Faro de Vigo. “Al pensar en pastores, solemos imaginar a alguien con un bastón y un rebaño, pero en la actualidad son emprendedores agrícolas. Es esencial cambiar esa mentalidad y reflejar este nuevo perfil”.
María Jesús argumenta que el lanzamiento de esta escuela no es un lujo innecesario. Todo lo contrario. Con ella, buscan fomentar vocaciones como la suya y, sobre todo, profesionalizar una ocupación que, según insiste, no puede practicarse hoy como en tiempos de nuestros abuelos. “La escuela era muy necesaria”, destaca. “Se trata de capacitar a las personas para trabajar en el siglo XXI”.
Sí lo es. Y no solo por el impacto económico del sector. El pastoreo está vinculado directamente a algunos de los principales retos que enfrenta el país, como la despoblación rural, la sostenibilidad de la “España vaciada” o la prevención de incendios forestales. Dado que Galicia es una de las regiones más afectadas por los fuegos, la propia Xunta resaltó esta conexión durante la presentación de la escuela de pastoreo.
“El impulso de esta oferta formativa, además de favorecer la incorporación de profesionales dedicados al pastoreo, contribuye a potenciar este tipo de cría en extensivo que crea una barrera natural frente a los incendios forestales y promueve un monte gestionado y productivo”, defiende.
La nueva escuela de pastoreo en Galicia ha generado interés (una semana después de su presentación ya contaba con 25 inscritos), pero no es la primera de su clase en España.
En Aragón, por ejemplo, opera la escuela de pastoreo La Estiva, y en Cataluña funciona la Escola de Pastors i Pastores, establecida en 2009 para “garantizar el relevo generacional” y promover explotaciones ganaderas sostenibles y rentables. Recientemente, también se ha reportado una iniciativa similar en la Comunidad Valenciana para “empoderar” a los pastores.
Imágenes | José Antonio Serra (Flickr) y Xavier (Flickr)
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