Importar vehículos de Japón a Rusia es común, pero llegar a Vladivostok cubiertos de hielo es un peligro real

BlogFebruary 8, 2026

El invierno trae problemas más allá de las facturas de calefacción: este año, varios vuelos se cancelaron no por tormentas o nieve, sino por escasez de anticongelante. En cuanto a los automóviles, aparte del mito de que el frío extremo daña las baterías de los vehículos eléctricos (algo que no ocurre en lugares como Noruega), está claro que manejar sobre hielo es riesgoso. Transportar un cargamento de coches durante una tormenta invernal severa también lo es.

En diciembre de 2021, en la ciudad rusa de Vladivostok, un buque carguero llamado “Sun Rio” llegó al puerto con bloques masivos de hielo que ocultaban vehículos japoneses usados y nuevos, como si fueran sorpresas envueltas. Aunque Vladivostok no es Siberia, sus temperaturas promedio en diciembre rondan los -8 grados, y Rusia es conocida por sus inviernos intensos.

No se trataba de una simple capa de escarcha que se forma en autos estacionados al aire libre bajo la nieve, sino de una envoltura sólida y densa creada por una fuerte tormenta en el mar de Japón, que el buque tuvo que cruzar para alcanzar su destino. La combinación de la tormenta y las condiciones marítimas generó este efecto.

El fenómeno del glaseado marino

Este suceso se conoce como glaseado marino o congelación por rociado, y ocurre en barcos, estructuras costeras o plataformas cuando se dan las condiciones adecuadas: temperaturas por debajo de -2 grados, vientos fuertes y un mar agitado que lanza gotas de agua al aire.

El agua salada pulverizada se congela inmediatamente al contactar superficies frías, como pasó con estos vehículos expuestos. Capa tras capa, cubrió por completo la carrocería, los bajos e incluso el interior de algunos autos donde las ventanas no resistieron el peso.

Consecuencias para los vehículos y el buque

El resultado es visualmente impactante, pero también representa un peligro para la integridad de los autos, ya que bloquea equipos y sensores, daña las ventanas y expone la chapa al salitre corrosivo. Además, afecta al buque en sí.

La capa gruesa de hielo añade peso extra al elemento adherido, altera el centro de gravedad y compromete la estabilidad. Aunque los coches estaban inmovilizados, su presencia en la cubierta aumentaba el riesgo de inclinación o incluso vuelco en un barco relativamente pequeño como este. Según explicó el capitán Pyotr Osichansky al medio ruso VL, no era la primera vez que ocurría en la ruta habitual de suministro de autos entre Vladivostok, Busan y Toyama, pero esta había sido una de las más severas.

Con los vehículos encerrados en hielo, la descarga se complicó, y esperar a que se derritiera no era viable. El equipo usó descongelantes, mangueras y palancas de hierro para separar los autos uno a uno. Algunos salieron en buenas condiciones, pero otros sufrieron daños.

Este hielo, proveniente de agua salada, acelera la corrosión en la carrocería, tornillos, frenos y otros componentes, incluso en los vehículos que parecían intactos. Es un riesgo inherente a la importación en el Green Corner de Vladivostok: los autos con ventanas rotas e interiores deteriorados no se vendieron de forma convencional, sino como oportunidades de bajo precio, para desguace o por piezas. No se reportó un balance oficial de pérdidas.

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