
En lugar de avances tecnológicos o innovaciones en dispositivos, las crisis han marcado los últimos años en la industria. El bloqueo a Huawei, la escasez de semiconductores en 2020 y, ahora, la escasez de memoria RAM. A diferencia de la crisis de 2020, causada por una combinación perfecta de factores, esta de la RAM surge del excesivo enfoque en centros de datos e inteligencia artificial, afectando a todos los sectores.
La falta de memoria RAM para usuarios finales es solo un indicio de un problema mayor: aunque los principales fabricantes invierten sumas millonarias para expandir la producción de RAM, no se destina a productos de consumo, sino a GPU y sistemas para centros de datos. Solo unas pocas compañías controlan la fabricación de estos chips, y si no logran satisfacer la demanda, tampoco producen chips de memoria para SSD, lo que eleva sus precios.
Toda la producción se dirige a cubrir las necesidades de la IA. Según informes de Fortune, Elon Musk, propietario de algunos de los centros de datos más grandes del mundo, ha sugerido que hay dos enfoques para esta crisis: resignarse o actuar. En el caso de Tesla, esto significa considerar la construcción de su propia fábrica de memoria RAM.
Sin embargo, decirlo es más sencillo que lograrlo.
En las últimas semanas, varias compañías globales han reportado resultados financieros, con la RAM como tema principal. Por ejemplo, PlayStation ha indicado que monitorea de cerca su capacidad para producir PS5 sin aumentar nuevamente el precio. NVIDIA ha estado insistiendo en que TSMC, su principal proveedor de chips, y Samsung, que suministra memoria HBM4 de nueva generación, deben acelerar el ritmo.
Las proyecciones no son optimistas. NVIDIA estima siete u ocho años de construcción continua de centros de datos. Intel prevé que la crisis se extienda más allá de 2028, y Micron, uno de los tres gigantes de la memoria DRAM, ha descrito el cuello de botella en el mercado como “sin precedentes”. En este contexto, durante la presentación de resultados de Tesla a finales de enero, Elon Musk señaló que la empresa podría necesitar erigir su propia planta de fabricación de memoria.
El propósito es común a todas las compañías: garantizar el suministro. Iniciar desde cero en la producción de RAM es más complejo de lo que parece, pero Tesla tiene una ventaja: no son novatos en la fabricación de chips. Aunque pausaron el proyecto por unos meses, a inicios de este año Musk confirmó que retomaban el desarrollo de un chip propio para sus centros de datos. Además, cuentan con la capacidad financiera para establecer una sala limpia de fabricación de chips junto a una de sus plantas existentes.
Intel también aspira a ser un actor clave en el ámbito de la RAM. Junto al gigante japonés SoftBank, están trabajando en una evolución de la memoria DRAM apilada llamada ‘ZAM’, con el fin de romper el dominio de la memoria HBM de Samsung, Micron y SK Hynix.
No obstante, los avances toman tiempo: si Intel, que ya está involucrada, tardará entre tres y cuatro años en lanzar productos comerciales, las metas de Tesla podrían extenderse a la próxima década. Esperamos que la crisis no persista hasta entonces, pero si más entidades se suman a la producción de RAM, esto podría evitar que unas pocas dominen el sector en futuras crisis, previniendo atascos como el actual.
Esto no se limita a que la RAM sea más costosa para los consumidores: va mucho más allá. Si las empresas no pueden satisfacer la demanda de IA, concentran toda su capacidad de producción en esa área, descuidando otras. Esto explica el aumento de precios en SSD, pero también en productos inesperados como discos duros o HDD.
Se trata de un efecto dominó masivo, ya que va más allá de módulos más caros: la RAM encarece para las empresas, lo que resulta en móviles más costosos o con menos RAM, consolas con precios elevados (como se considera para Nintendo Switch 2), retrasos y mayores costos en máquinas (como la Steam Machine), problemas en automóviles e incluso impactos en routers.
En este panorama, donde firmas como Intel o Tesla buscan incursionar en el sector de la RAM, empresas chinas que antes no participaban están emergiendo como alternativas para aliviar la demanda. Como reportamos recientemente, marcas de PC como Asus, Dell o HP están evaluando adquirir memoria de fabricantes chinos como CXMT.
Sus módulos no son tan avanzados como los de Samsung, por ejemplo, y carecen de la capacidad productiva de las empresas surcoreanas, pero sí producen. En tiempos de escasez, eso es preferible a vender portátiles sin RAM.
En resumen, se trata de más compañías uniéndose a la producción de memoria RAM una vez que la crisis ya ha golpeado con fuerza, pero el enfoque no es generar más RAM para usuarios, sino para sus centros de datos. Solo queda esperar que el PC no falle y obligue a una actualización.