
Existen iniciativas audaces y luego está la que inició Justo Gallego hace 65 años en un terreno de Mejorada del Campo, un municipio madrileño con 25.000 residentes. En octubre de 1961, este agricultor y ex monje, sin conocimientos en arquitectura, se embarcó en la enorme labor de erigir un templo desde la nada. Al principio se pensó en una simple ermita, pero el plan evolucionó hacia algo más grandioso: una catedral cristiana.
Se trata de una catedral erigida sin diseños formales y impulsada más por determinación que por recursos. Contra todas las expectativas, el edificio existe hoy en día. Sin embargo, no fueron los obstáculos técnicos o logísticos los que frustraron el sueño de Justo, quien murió hace cuatro años. El principal inconveniente han sido las autorizaciones municipales, las mismas que ahora han provocado que el Ayuntamiento de Mejorada ordene el cierre del lugar.
La famosa ‘Catedral de Justo’ ha tenido que suspender sus actividades. El Ayuntamiento de Mejorada del Campo ha decretado la interrupción de cualquier uso público del inmueble, una medida que se mantendrá hasta que los responsables actuales, la organización Mensajeros de la Paz, obtengan las licencias que faltan.
El diario El Mundo informó primero sobre el hecho, señalando que el gobierno local madrileño actuó al verificar que el edificio funcionaba sin permisos. En su sitio web, Mensajeros de la Paz indica que la catedral “quedará cerrada mientras se completa el proceso de la licencia”.
Hasta ese momento, no podrá acoger visitantes ni realizar ninguna otra función pública, como la distribución de alimentos a personas en situación vulnerable. La ONG ya se ha comunicado con Cáritas para utilizar sus locales en Mejorada del Campo y evitar que la orden municipal detenga su trabajo en la catedral.
La ‘Catedral de Justo’ no es un descubrimiento reciente; ha sido un símbolo popular durante años (en 2005 apareció en un anuncio de Aquarius) y Mensajeros de la Paz asumió su gestión hace cinco años. Entonces, ¿qué ha llevado al cierre ahora?
La respuesta está en las oficinas municipales. Hace unas semanas, una fundación preguntó al Ayuntamiento sobre los requisitos para montar una exposición artística en el templo. Esto activó los procedimientos administrativos que terminaron en la orden de clausura.
En esencia, el templo carece de las licencias necesarias. “Urbanismo verificó que la catedral no tiene licencias y que no había trámites en proceso, lo que bloqueó la actividad y resultó en un expediente que culminó con la clausura”, explicaron desde el Ayuntamiento a El Mundo. La notificación se envió a Mensajeros hace unos días.
La ONG ya había iniciado pasos para regularizar el edificio, pero faltaba un elemento esencial: un proyecto arquitectónico aprobado por el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid. Según Europa Press, una vez que se presente ese requisito, el Ayuntamiento evaluará la reapertura. La organización asegura que proporcionará “todos los documentos que se soliciten”.
Que un templo detenga sus operaciones por ausencia de permisos municipales es peculiar, pero probablemente se limitaría a la prensa local de Madrid. El cierre de la ‘Catedral de Justo’ ha captado atención porque no es una catedral convencional. De hecho, ni siquiera lo es oficialmente.
En septiembre pasado, la propia ONG recordó que el edificio alberga un “centro social” sin reconocimiento oficial de la Iglesia católica como catedral. Tampoco ha sido consagrado como templo.
“Es un espacio comunitario que recibe iniciativas sociales, culturales y espirituales”, detalló Mensajeros de la Paz en ese momento. Esta explicación surgió tras una controversia por la instalación de una mezquita en el lugar. La decisión causó revuelo, por lo que la ONG, fundada por el conocido Padre Ángel, precisó que se trata de un “espacio de oración interreligioso” en un anexo, solicitado por la comunidad musulmana.
Sí. Más allá de su condición religiosa o sus usos, el templo de Mejorada atrae por su trayectoria. No es común encontrar un edificio de estilo catedralicio construido principalmente por la dedicación de un solo individuo, un agricultor sin habilidades en construcción que en 1961 comenzó la obra para cumplir una promesa religiosa. Sin planos. Con más empeño que recursos.
En los años 90, el templo ya estaba lo suficientemente avanzado como para generar curiosidad fuera de Madrid: en 2004, Justo fue invitado a una exposición en Nueva York, en 2005 protagonizó una campaña de Aquarius y en 2017 apareció en The New York Times. El ex monje falleció en 2021, y el inmueble pasó a manos de Mensajeros de la Paz para su finalización.
Imágenes | Mensajeros de la Paz, Wikipedia y M. Peinado (Flickr)
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