Exingeniero de la NASA advierte: Los centros de datos orbitales representan una propuesta desastrosa

BlogDecember 24, 2025

La inteligencia artificial ha transformado la energía en el principal obstáculo para el avance tecnológico. Frente a esta barrera, varias de las compañías más grandes del planeta han dirigido su atención hacia el cielo. Por mencionar algunos casos, Jeff Bezos ha mencionado la posibilidad de “enormes clústeres de IA en órbita alrededor de la Tierra” en una o dos décadas. Google ha probado la ejecución de operaciones de IA en satélites impulsados por paneles solares. Nvidia apoya a nuevas empresas que buscan enviar GPUs al espacio. Incluso OpenAI ha explorado la adquisición de una firma de cohetes para garantizar su propio acceso más allá de nuestro planeta.

La atractiva propuesta implica centros de datos alimentados por el sol que operan ininterrumpidamente, sin depender de redes eléctricas ni sistemas de enfriamiento tradicionales. Sin embargo, al pasar de la narrativa a los principios de la física, la ingeniería y las cifras concretas, el concepto comienza a desmoronarse.

Centros de datos orbitales. Surge una interrogante central en este debate: ¿por qué las empresas tecnológicas buscan trasladar sus centros de datos al espacio? La razón aparente es evidente. De acuerdo con la Agencia Internacional de la Energía, el uso de electricidad en estos centros podría duplicarse antes de 2030, impulsado por el auge de la IA generativa. El entrenamiento y la operación de modelos como ChatGPT, Gemini o Claude demandan cantidades ingentes de electricidad y vastos volúmenes de agua para el enfriamiento. En numerosas regiones, estos iniciativas ya enfrentan resistencias locales o restricciones en la infraestructura eléctrica.

En este panorama, el espacio surge como una alternativa atractiva. En ciertas órbitas, los paneles solares pueden captar luz solar casi continua, sin interrupciones por nubes o noches. Además, como argumentan Bezos y otros proponentes, el vacío espacial parece proporcionar un ambiente perfecto para eliminar el calor sin necesidad de torres de enfriamiento o millones de litros de agua potable. Según esta visión, los centros de datos en órbita resultarían más eficientes, ecológicos y, eventualmente, más económicos que sus equivalentes en tierra. Para algunos líderes empresariales, no se trata de una extravagancia, sino de la progresión lógica de una red que ya incluye satélites de comunicaciones.

Cuando los ingenieros intervienen. En contraste con el optimismo de los anuncios corporativos, varios especialistas en ingeniería espacial han expresado opiniones mucho más directas. En uno de los análisis más referenciados sobre el tema, un exingeniero de la NASA con un doctorado en electrónica espacial y experiencia en infraestructura de IA en Google resume su postura de manera tajante: “Esta es una idea terrible y no tiene ningún sentido”.

Su evaluación no es ideológica, sino basada en aspectos técnicos. Comienza desmontando el principal mito: la presunta abundancia de energía solar en el espacio.

La energía solar no es un truco infalible. El sistema solar más grande jamás implementado más allá de la Tierra pertenece a la Estación Espacial Internacional. Según la NASA, sus paneles abarcan unos 2.500 metros cuadrados y, en condiciones óptimas, producen entre 84 y 120 kilovatios de potencia, parte de la cual se usa para recargar baterías durante los períodos de oscuridad. Para contextualizar, una GPU moderna para IA consume alrededor de 700 vatios, y en operación real, cerca de 1 kilovatio si se incluyen pérdidas y componentes secundarios. Con estos números, una estructura del tamaño de la ISS solo podría soportar unas pocas centenas de GPUs.

Como detalla este ingeniero, un centro de datos contemporáneo puede alojar decenas o cientos de miles de GPUs. Replicar esa escala demandaría el lanzamiento de cientos de estructuras tan grandes y complejas como la Estación Espacial Internacional. Aun así, cada una equivaldría solo a unos cuantos racks de servidores terrestres. La opción nuclear tampoco soluciona el asunto, ya que los generadores nucleares espaciales, como los RTG, generan entre 50 y 150 vatios, lo que ni siquiera alcanza para una sola GPU.

El espacio no actúa como un refrigerador. El segundo argumento clave contra los centros de datos en órbita es el enfriamiento. A menudo se afirma que el espacio es frío, lo que facilitaría la disipación del calor de los servidores. Según los ingenieros, esta es una de las nociones más equivocadas en la discusión.

En la Tierra, el enfriamiento depende de la convección: el aire o el agua transportan el calor. En el vacío espacial, la convección no es posible. Todo el calor debe liberarse por radiación, un método mucho menos efectivo que requiere superficies extensas. La NASA proporciona un ejemplo claro con el sistema de control térmico activo de la Estación Espacial Internacional, una red altamente compleja de circuitos de amoníaco, bombas, intercambiadores y radiadores masivos. Aun así, su capacidad de disipación se limita a decenas de kilovatios. Según los cálculos del ingeniero mencionado, enfriar el calor de GPUs de alto rendimiento en el espacio exigiría radiadores incluso más grandes que los paneles solares que las energizan. El outcome sería un satélite gigantesco, más voluminoso y elaborado que la ISS, para una función que en la Tierra se maneja con mayor simplicidad.

Y existe un tercer elemento: la radiación. En órbita, los componentes electrónicos quedan expuestos a partículas cargadas que pueden causar errores en bits, reinicios imprevistos o daños irreversibles en los chips. Aunque experimentos como los de Google con sus TPUs indican que algunos elementos resisten dosis altas, los fallos persisten y se incrementan.

Proteger los sistemas mitiga el riesgo, pero aumenta el peso. Cada kilogramo adicional eleva los costos de lanzamiento. Además, el hardware de IA tiene un ciclo de vida breve, ya que se vuelve obsoleto en pocos años. En la Tierra, se reemplaza; en el espacio, no. Como destacan los críticos, un centro de datos orbital necesitaría operar durante muchos años para justificar su inversión, pero lo haría con tecnología que envejece rápidamente.

Entonces, ¿por qué persisten en esta idea? La explicación parece radicar menos en la ingeniería actual y más en planes estratégicos a largo plazo. Todos estos proyectos asumen que los costos de lanzamiento disminuirán drásticamente. Algunas proyecciones mencionan umbrales de unos 200 dólares por kilo para que los centros de datos espaciales compitan económicamente con los terrestres. Este panorama depende de cohetes completamente reutilizables como Starship, que aún no han probado esa viabilidad a gran escala. Mientras tanto, las fuentes de energía renovable en la Tierra continúan abaratándose, y los sistemas de almacenamiento mejoran anualmente.

Además, la narrativa espacial sirve para posicionar a estas compañías como innovadoras, atraer fondos y consolidar la noción de que el futuro depende de ellas. Similar a la energía solar espacial, una idea que resurge cada cierto tiempo desde hace décadas, la factibilidad siempre se proyecta “a 20 años de distancia”.

Una propuesta atractiva en teoría. Nada de esto implica que no puedan existir aplicaciones específicas de la computación en órbita, como experimentos, usos militares o funciones muy precisas. Pero, como coinciden las fuentes técnicas y las propias cifras de la NASA, imaginar que la mayor parte de la infraestructura global de IA terminará flotando alrededor de la Tierra es, por ahora, más un acto de fantasía que una opción práctica.

Quizá la mayor duda no sea si es posible trasladar los centros de datos al espacio, sino por qué parece más tentador soñar con eso que confrontar los límites energéticos en nuestro propio planeta. Al fin y al cabo, la inteligencia artificial puede contemplar las estrellas cuanto desee, pero sigue sujeta a leyes físicas que no se dejan impresionar por historias motivadoras.

Imagen | Freepik y Unsplash

Xataka | Llevamos meses hablando teóricamente de centros de datos en el espacio. Una empresa ya tiene un plan para montarlo en 2027

Leave a reply

Advertisement

Loading Next Post...
Loading

Signing-in 3 seconds...

Signing-up 3 seconds...