
Introducción al Debate En el marco del Examen Periódico Universal que el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas llevará a cabo en noviembre, organizaciones que abogan por la abolición de la gestación subrogada han aprovechado esta oportunidad para cuestionar los marcos legales de Grecia e Irlanda respecto a esta práctica...
En el marco del Examen Periódico Universal que el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas llevará a cabo en noviembre, organizaciones que abogan por la abolición de la gestación subrogada han aprovechado esta oportunidad para cuestionar los marcos legales de Grecia e Irlanda respecto a esta práctica. La gestación subrogada, que implica que una mujer lleve un embarazo y dé a luz a un niño para otra persona o pareja, ha generado un intenso debate ético y legal en Europa.
Entre las organizaciones que han expresado su preocupación se encuentra Juristes pour l’Enfance, una asociación francesa de profesionales del derecho dedicada a la defensa de los derechos de los niños. Según Matthieu Le Tourneur, jurista francés de esta organización, la principal preocupación es que “un niño nunca debe ser objeto de un contrato”, ya que esto lo convierte en una mercancía. La gestación subrogada, ya sea comercial o presentada como altruista o regulada, implica tratar a un ser humano como un bien, lo cual es inaceptable.
De los 27 Estados miembros de la Unión Europea, 16 prohíben expresamente la gestación subrogada, mientras que solo cuatro —Grecia, Irlanda, Chipre y Portugal— la permiten formalmente. Grecia e Irlanda son consideradas las jurisdicciones con las aperturas legales más amplias para la gestación subrogada, aunque ambas describen sus sistemas principalmente como “altruistas”. Sin embargo, organizaciones como Juristes pour l’Enfance cuestionan esta caracterización, argumentando que los pagos permitidos en estas legislaciones pueden ser considerados como una forma de compensación que borra la línea entre la gestación subrogada altruista y comercial.
El debate sobre la gestación subrogada en Europa se encuentra en un punto crítico, con una creciente división entre los Estados miembros de la Unión Europea. Mientras que algunos países la consideran una forma de explotación incompatible con la dignidad humana, otros la ven como un acto de generosidad entre adultos que consienten libremente. La atención del Consejo de Derechos Humanos sobre Grecia e Irlanda puede ser decisiva para el futuro de la regulación de la gestación subrogada en Europa, ya que sus recomendaciones podrían influir en la legislación de otros países y enviar una señal poderosa sobre la compatibilidad de esta práctica con los derechos humanos.
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