
En el marco del centenario de la entrada en vigor de la "Ley Calles", que dio paso a la suspensión del culto público y a la Guerra Cristera en México, los obispos del país han advertido que la libertad religiosa "aún no es plena" y señalaron que persisten restricciones que no corresponden a "una democracia...
En el marco del centenario de la entrada en vigor de la “Ley Calles”, que dio paso a la suspensión del culto público y a la Guerra Cristera en México, los obispos del país han advertido que la libertad religiosa “aún no es plena” y señalaron que persisten restricciones que no corresponden a “una democracia madura”. Según fuentes, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) recordó que la ley reglamentaria en materia de culto, que penalizaba la vida ordinaria de la Iglesia y sometía el ministerio de los sacerdotes al control del Estado, entró en vigor el 31 de julio de 1926.
La CEM precisó que, ante la imposibilidad de ejercer libremente el ministerio, los obispos dispusieron suspender el culto público, lo que consideraron “uno de los capítulos más dolorosos de nuestra historia”. Sin embargo, al conmemorar el centenario, los prelados destacaron que publican este mensaje “no para reabrir heridas, sino para curarlas”. Además, reconocieron “con gratitud y con sentido histórico” los avances alcanzados con las reformas constitucionales de 1992 y la Ley de asociaciones religiosas y culto público, pero señalaron que persisten “límites al ejercicio ordinario del culto fuera de los templos” y “restricciones a la libertad de los padres para elegir la educación religiosa de sus hijos”.
Los obispos cuestionaron que parte de la clase política mantenga una actitud de desconfianza que dificulta “que los creyentes defiendan y vivan en el ámbito público sus convicciones”. También advirtieron que las amenazas contra la libertad religiosa no pertenecen únicamente al pasado, sino que incluyen la manipulación de la información, la reducción de la persona a un perfil de consumo y la captura de la atención por algoritmos que polarizan. La CEM expresó su deseo de que este centenario impulse una Iglesia capaz de comprender el actual cambio de época y de custodiar el derecho de cada persona a buscar a Dios sin ser reducida a un dato.
En conclusión, la libertad religiosa en México sigue siendo un derecho “todavía inconcluso”, con desafíos que van desde las restricciones al culto público hasta la manipulación de la información en la era digital. Los obispos han llamado a la reflexión y a la acción para garantizar que este derecho fundamental sea plenamente respetado y protegido en el país.
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