
En un escenario marcado por la violencia de las bandas criminales y la incertidumbre electoral, los niños y jóvenes haitianos han comenzado el nuevo año escolar con un respaldo crucial: la presencia activa de la Iglesia Católica. Según reporta la agencia vaticana Fides, la situación en el país caribeño ha obligado...
En un escenario marcado por la violencia de las bandas criminales y la incertidumbre electoral, los niños y jóvenes haitianos han comenzado el nuevo año escolar con un respaldo crucial: la presencia activa de la Iglesia Católica. Según reporta la agencia vaticana Fides, la situación en el país caribeño ha obligado a numerosas escuelas, especialmente en la capital Puerto Príncipe, a posponer su apertura debido al clima de inseguridad que domina gran parte del territorio.
El P. Massimo Miraglio, misionero camiliano y párroco de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, ha sido un testigo directo de esta realidad. En declaraciones a Fides, el sacerdote explicó que, pese a las adversidades, su parroquia logró abrir las puertas de la escuela de Pourcine-Pic Makaya cumpliendo con el calendario del Ministerio de Educación. “Hoy volvemos a abrir con la esperanza de vivir un buen curso escolar”, afirmó, destacando que tanto los profesores como los alumnos han respondido con una presencia masiva.
Sin embargo, el edificio escolar presenta condiciones precarias, a pesar de los esfuerzos de mantenimiento y consolidación. El P. Miraglio subrayó que su compromiso es estar cerca de las familias y estudiantes, en un contexto donde además la grave sequía ha devastado las cosechas, complicando aún más la vida cotidiana.
El sacerdote reflexionó sobre la importancia fundamental de la escuela para sentar las bases de un mañana mejor. “Invertir en educación para recoger buenos frutos mañana es una batalla cuyo resultado es incierto, pero en nuestra escuela no daremos un paso atrás”, declaró. Esta visión cobra relevancia en un país que se prepara para sus primeras elecciones presidenciales y legislativas en una década, programadas para el 13 de diciembre y el 21 de febrero, según el consejo electoral haitiano.
La labor de la Iglesia no solo mitiga el impacto inmediato de la crisis, sino que también representa un pilar estratégico para la reconstrucción social a largo plazo. En un contexto donde el sistema educativo colapsa, iniciativas como la del P. Miraglio demuestran que la educación sigue siendo una herramienta poderosa contra la desesperanza, aunque los desafíos estructurales persistan.
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