
Decenas de internas del penal de mujeres de Chorrillos, en Lima, elaboran muñecos hiperrealistas del Papa León XIV, además de polos, rosarios y pulseras inspirados en el Pontífice. La iniciativa, reportada por EWTN Noticias, articula la fe de las reclusas con una oportunidad concreta de trabajo dentro del programa estatal Cárceles...
Decenas de internas del penal de mujeres de Chorrillos, en Lima, elaboran muñecos hiperrealistas del Papa León XIV, además de polos, rosarios y pulseras inspirados en el Pontífice. La iniciativa, reportada por EWTN Noticias, articula la fe de las reclusas con una oportunidad concreta de trabajo dentro del programa estatal Cárceles Productivas.
Según las fuentes, unas 290 internas participan en este programa, que contrata mano de obra de personas privadas de libertad en distintos penales del país. Yulissa Bazalar, una de las trabajadoras del taller, explicó que la actividad les permite aprender oficios variados y mantener la mente ocupada. “Tener la mente ocupada en algo es lo más importante”, señaló, subrayando el valor del trabajo frente al encierro. Además, la producción de llaveros, pulseras y otras piezas introduce rutinas y destrezas transferibles.
Para muchas participantes, el componente espiritual es tan relevante como el económico. Zuly Cabanillas afirmó que la figura del Pontífice representa la fe que las impulsa a superar adversidades, y añadió que les brinda “una pequeña esperanza para seguir en el día a día”. Esta dimensión emocional refuerza el propósito rehabilitador que suelen perseguir los programas penitenciarios productivos, al combinar identidad religiosa con actividad laboral sostenida.
La idea de producir artículos alusivos a León XIV surgió en 2025, tras la elección del cardenal Robert Prevost como sucesor de Pedro. El Papa, nacido en Estados Unidos, desarrolló buena parte de su ministerio en Perú, donde fue obispo de Chiclayo, lo que explica la devoción local. Los productos, que pueden costar hasta 10 dólares, se comercializan en la tienda de Cárceles Productivas, ubicada en Jirón Ica 199, en el Centro de Lima. Como resultado, el 20% de lo recaudado se destina a compensar los daños y perjuicios ocasionados por los delitos, un mecanismo que añade una capa de justicia restaurativa.
Este caso ilustra cómo los talleres penitenciarios pueden convertirse en espacios de formación y de generación de ingresos, aunque su impacto depende de la continuidad y de la demanda del mercado. La conexión entre identidad religiosa y producción artesanal ofrece, por lo tanto, un modelo replicable en otros centros con poblaciones devotas.
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