
El Vaticano confirmó que los cirujanos extirparon el lóbulo inferior del pulmón derecho del Papa León XIV durante una operación de 90 minutos realizada en el Hospital Gemelli de Roma, y que el tejido analizado dio positivo para adenocarcinoma, un cáncer de las células glandulares.
El Vaticano confirmó que los cirujanos extirparon el lóbulo inferior del pulmón derecho del Papa León XIV durante una operación de 90 minutos realizada en el Hospital Gemelli de Roma, y que el tejido analizado dio positivo para adenocarcinoma, un cáncer de las células glandulares. La noticia, anunciada el martes por la noche, ha conmovido a los fieles católicos de todo Estados Unidos, quienes han convertido la recuperación del primer Pontífice estadounidense en el eje de sus oraciones cotidianas, según reporta el National Catholic Register.
De Washington D.C. a Indiana, pasando por Virginia, Nueva Jersey, Connecticut y Massachusetts, los católicos han respondido con un compromiso renovado. Luke Holian, de 53 años, modificó su rutina matutina para acudir al Santuario del Santísimo Sacramento y pedir por la sanación del Pontífice. En la misma jornada, Michael Hotka, de 73 años, rezó el Rosario junto a otros fieles, consciente de que su esposa enfrenta un diagnóstico similar. Asimismo, parroquias como Santa Brígida de Suecia y San Antonio incorporaron la salud del Papa a sus peticiones litúrgicas, mientras Maryalyce Lee prometió rezar el Rosario a diario hasta confirmar su recuperación.
El Papa León XIV, de 71 años, fue elegido en mayo de 2025 y se convirtió en el primer estadounidense en liderar la Iglesia católica. Su perfil cercano —incluso aficionado al béisbol, según destacó el P. Krzysztof Tyszko— ha generado una identificación particular entre los fieles, quienes ven en él a un líder accesible y vital. Por lo tanto, el diagnóstico oncológico no solo representa un desafío médico, sino también un momento de reflexión colectiva sobre la fragilidad humana y el poder de la oración.
Este episodio revela cómo una crisis de salud puede fortalecer los lazos comunitarios y reactivar prácticas devocionales. Además, la respuesta organizada en parroquias y escuelas sugiere que el pontificado de León XIV podría consolidarse como un símbolo de unidad en un contexto de polarización. Como resultado, la evolución de su recuperación será observada no solo por el Vaticano, sino por millones de creyentes que ven en su figura un puente entre la fe y la vida contemporánea.
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