
Según fuentes oficiales, las cifras de migrantes en México han experimentado una caída drástica en los últimos años. De acuerdo con la Unidad de Política Migratoria, Registro e Identidad de Personas, los eventos de personas en situación migratoria irregular pasaron de más de 1,2 millones en 2024 a 155. 730 durante 2025.
Según fuentes oficiales, las cifras de migrantes en México han experimentado una caída drástica en los últimos años. De acuerdo con la Unidad de Política Migratoria, Registro e Identidad de Personas, los eventos de personas en situación migratoria irregular pasaron de más de 1,2 millones en 2024 a 155.730 durante 2025. Además, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) de Estados Unidos reportó 443.671 encuentros en la frontera suroeste durante el año fiscal 2025, en comparación con los 2,1 millones del año anterior.
Sin embargo, un sacerdote que ha dedicado más de una década a acompañar a personas migrantes en Puebla, México, asegura que hay una realidad que queda fuera de los registros. El P. Alberto Vivar León explica que, aunque las cifras apuntan a una disminución del flujo migratorio, las personas siguen intentando llegar a Estados Unidos, pero ahora lo hacen a través de rutas menos visibles, más costosas y expuestas a las redes del crimen organizado. Los criminales, según el sacerdote, “se organizan, cobran para que puedan pasar” y les exigen entre 6.000 y 7.000 dólares para atravesar México.
La situación ha llevado a que muchos migrantes terminen siendo víctimas de estafas, abusos e incluso situaciones de trabajo forzado. El P. Vivar León recuerda casos de jóvenes que fueron engañados y llevados a ranchos donde fueron obligados a trabajar sin remuneración. También habla de un migrante que fue retenido en San Luis Potosí y sufrió abusos sexuales a manos de criminales. Estas historias ponen de relieve la violencia y el sufrimiento que enfrentan muchos migrantes en su camino hacia el norte.
Frente a esta realidad, la Iglesia católica continúa sosteniendo albergues donde se brinda atención a los migrantes. El P. Vivar León destaca que estos albergues ofrecen alimento, ropa, atención médica y un lugar donde descansar, y que no reciben ayuda del gobierno. La Iglesia, según el sacerdote, debe ser un refugio para aquellos que buscan una mejor vida, y cada creyente debe tratar de ayudar en lo que pueda, ya sea a través de donaciones o voluntariado.
🤖 Este artículo fue creado con ayuda de inteligencia artificial y revisado por un periodista.





