
El 3 de junio de 2026, el Arzobispo de Praga, Stanislav Přibyl, y el embajador de Alemania en la República Checa, Peter Reuss, se unieron en una peregrinación de reconciliación para conmemorar la mayor masacre de la población germanoparlante en Checoslovaquia después de la Segunda Guerra Mundial.
El 3 de junio de 2026, el Arzobispo de Praga, Stanislav Přibyl, y el embajador de Alemania en la República Checa, Peter Reuss, se unieron en una peregrinación de reconciliación para conmemorar la mayor masacre de la población germanoparlante en Checoslovaquia después de la Segunda Guerra Mundial. La masacre, que ocurrió en mayo y junio de 1945 en la localidad de Postoloprty, resultó en la muerte de al menos 763 personas, según una comisión parlamentaria checoslovaca de 1947, aunque algunas estimaciones elevan el número total entre 1.000 y 2.000.
Los participantes en la peregrinación, que incluían al Arzobispo Přibyl, el embajador Reuss, fieles y estudiantes de escuelas locales y de Praga, caminaron unos 17 kilómetros desde Postoloprty hasta Žatec, llevando consigo los nombres de las víctimas escritos en bufandas, piedras o cartones. La peregrinación concluyó en la Iglesia de la Coronación de la Virgen María, donde Mons. Přibyl celebró una misa de reconciliación. En su homilía, el arzobispo destacó que la peregrinación no se trataba solo de caminar de una ciudad a otra, sino de un recorrido por “la tierra de la memoria, por lugares donde la historia de nuestro país toca el dolor, la culpa, la impotencia, el silencio y el deseo de sanación”.
El Arzobispo Přibyl enfatizó que la reconciliación no se aborda para acusar a nadie, sino porque “Dios nos invita a la verdad, que es el primer paso hacia la reconciliación”. Añadió que “la paz no se construye solo con palabras, sino a veces con pasos”, y que la peregrinación era un recordatorio de que “no quiero olvidar, no quiero odiar”. La Eucaristía y la Misa fueron calificadas como “el lugar más profundo de la reconciliación”, donde Cristo no proclama que “el pasado no importa o que el pecado no es pecado”, pero tampoco reprende.
La peregrinación formó parte del Año de Reconciliación en la diócesis de Litoměřice, que limita con Alemania. Cada mes se realiza un encuentro en distintos lugares vinculados a atrocidades ocurridas antes y después de la Segunda Guerra Mundial. El evento es un paso hacia la sanación y la reconciliación, y un recordatorio de que la verdad y la misericordia son fundamentales para construir la paz.
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