
El Diálogo Nacional por la Paz, impulsado por la Conferencia del Episcopado Mexicano, ha lanzado un llamado a las parroquias de todo el país para que acogieran a las familias buscadoras en las celebraciones religiosas semanales, brindándoles consuelo y escucha empática en su búsqueda de verdad, justicia y reparación.
El Diálogo Nacional por la Paz, impulsado por la Conferencia del Episcopado Mexicano, ha lanzado un llamado a las parroquias de todo el país para que acogieran a las familias buscadoras en las celebraciones religiosas semanales, brindándoles consuelo y escucha empática en su búsqueda de verdad, justicia y reparación. Este esfuerzo se suma a las acciones concretas propuestas para el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, que se celebra el 30 de agosto.
Según el P. Jorge Atilano González Candia, SJ, director ejecutivo del Diálogo Nacional por la Paz, se busca que las iglesias tengan “mayor apertura, mayor acogida” a los colectivos y familias buscadoras. Esto incluye permitir que se coloquen “buzones de paz” en las instalaciones de las iglesias, donde se puedan depositar mensajes de cercanía y datos que puedan llevar al hallazgo de los desaparecidos. Además, se anima a las iglesias a utilizar la categoría de “desaparecidos” en las oraciones y a acompañar las actividades que las familias buscadoras tienen previstas.
Según cifras oficiales, desde el 31 de diciembre de 1952 hasta el 25 de agosto de 2026, hay 133.504 personas desaparecidas y no localizadas en México. El P. González Candia destacó que nombrar directamente a los desaparecidos en las celebraciones religiosas es importante para las familias, ya que significa el reconocimiento de una realidad que están viviendo: que sus seres queridos no están muertos, sino desaparecidos. Esto también reconoce el drama que se está viviendo en el país y la necesidad de atención y solidaridad.
El Diálogo Nacional por la Paz también busca recopilar nombres y rostros de los desaparecidos para presentarlos al Papa León XIV, con el proyecto “Un nombre, mil voces”. Se espera que el Papa ofrezca una oración y un mensaje de esperanza para las familias buscadoras. En un eventual viaje del Papa a México, se considera pertinente un encuentro con las familias buscadoras, como un gesto de solidaridad y acompañamiento en su búsqueda de verdad y justicia.
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