
: Introducción La Romería del Divino Padre Eterno, celebrada en la ciudad de Trindade, en el estado brasileño de Goiás, ha consolidado su posición como una de las mayores manifestaciones de fe en Brasil, con más de 4,2 millones de peregrinos participando en este año.
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La Romería del Divino Padre Eterno, celebrada en la ciudad de Trindade, en el estado brasileño de Goiás, ha consolidado su posición como una de las mayores manifestaciones de fe en Brasil, con más de 4,2 millones de peregrinos participando en este año. Durante diez días, del 26 de junio al 5 de julio, fieles de todo el país acudieron al Santuario Basílica del Divino Padre Eterno para expresar su gratitud y llevar sus intenciones.
Esta devoción, que se centra en Dios Padre, tiene 186 años de historia y se remonta a la década de 1840, cuando un matrimonio de campesinos encontró un pequeño medallón con la imagen de la Santísima Trinidad coronando a la Virgen María. Con los años, la devoción se extendió por todo Brasil, convirtiendo a Trindade en un destino de peregrinación nacional. La romería es un testimonio vivo de la fe y la espiritualidad de los brasileños, quienes se reúnen para honrar al Padre Eterno y buscar su guía y protección.
Uno de los momentos más conmovedores de la festividad fue la tradicional Procesión de las Luces, donde miles de personas recorrieron las calles con velas encendidas mientras la imagen del Divino Padre Eterno avanzaba sobre un carro adornado con flores rojas. Los participantes compartieron testimonios personales de fe y devoción, como el de una peregrina que regresó a la procesión tras superar un problema de salud, demostrando la fuerza de la fe y la comunidad en este evento. Además, la romería mantiene un fuerte vínculo con la identidad rural de la región central de Brasil, con una procesión especial dedicada a carreteros, agricultores y ganaderos.
La Romería del Divino Padre Eterno es un evento que trasciende la fe, reflejando la esencia de la comunidad y la conexión con la tradición. Con su lema “¡Clamamos: Abba, Padre!”, la edición de este año recordó a los participantes que todos son hijos amados de Dios, llamados a vivir con rectitud y buscar la bondad. Concluidas las celebraciones, millones de peregrinos regresaron a sus hogares con el compromiso de vivir esta experiencia de fe en sus familias y comunidades, extendiendo el espíritu de la romería más allá de los días de celebración.
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