
En España, realizar compras en el supermercado se asocia cada vez más con adquirir productos de marca blanca. Y optar por marca blanca implica, en mayor medida, elegir Mercadona. Esta es la deducción que surge de los informes recientes sobre el sector, los cuales confirman dos patrones persistentes en el comercio minorista nacional. En primer lugar, el progreso constante de la cadena valenciana. En segundo, la forma en que las marcas de distribución se han establecido como un elemento esencial en las compras diarias.
Estas dos dinámicas se refuerzan mutuamente y han permitido a la compañía de Juan Roig lograr un avance significativo en la industria: capturar la mitad del mercado de marcas blancas.
El diario elEconomista ha revelado esta información. Mercadona cerró 2025 logrando un objetivo importante: ahora representa más de la mitad de la participación de mercado en el segmento de las marcas de distribución. Para mayor precisión, su presencia en el rentable y expansivo negocio de las marcas blancas aumentó varias décimas el año pasado, llegando al 50,4%.
Los datos provienen de un análisis de la consultora Worldpanel by Numerator y verifican que la empresa de Juan Roig todavía no ha alcanzado su límite en la competencia por liderar uno de los segmentos más atractivos para los supermercados: la comercialización de sus propias marcas, como Hacendado en Mercadona o Auchan en Alcampo.
¿Qué implica esto exactamente? Según elEconomista, el 50,4% representa la participación de Mercadona en el valor total de las marcas de distribución. Incluso si el dato se limita solo a la alimentación, excluyendo otros aspectos del consumo masivo, resulta un porcentaje impresionante. Indica que más de la mitad del dinero invertido en marcas blancas que llenan refrigeradores y estanterías proviene de Mercadona.
Creciendo… y con una ventaja sustancial. Ese 50,4% no es el único dato notable en el estudio de Worldpanel. Hay otros dos igualmente interesantes. El más impactante muestra la amplia brecha que Mercadona mantiene sobre sus competidores directos. La segunda cadena con mayor participación en el mercado de marcas blancas es Lidl, con solo un 13,1% del total. Le siguen Carrefour (8,2%), Dia (5,9%), Aldi (3,3%) y Eroski (3,1%).
Además de afianzarse en la primera posición, la cadena valenciana ha ampliado su influencia: en 2024, esa misma participación era del 50,2%, dos décimas por debajo de la registrada en 2025. Lidl y Aldi crecieron al mismo ritmo, y Dia aumentó su cuota del 5,5% al 5,9%. Carrefour experimentó un leve retroceso.
Que Mercadona haya obtenido la mitad de la participación de mercado es notable, pero el dato no sería más que una anécdota estadística si el mercado general de marcas blancas estuviera disminuyendo en España. El estudio de Worldpanel by Numerator indica que ocurre lo contrario.
Por el contrario, los consumidores españoles adquieren cada vez más artículos de Hacendado, Auchan, Seleqtia y otras marcas vinculadas directamente a los supermercados, que gradualmente ganan terreno en la competencia que sostienen desde hace años con las marcas de grandes fabricantes externos al canal de distribución. Si en 2021 la marca blanca tenía una cuota de mercado (en términos de valor) del 35,8%, en 2023 ya superaba el 40%, y el año pasado se situaba en el 46,6%.
¿Por qué sucede esto? Es una cuestión compleja sin una respuesta simple. El auge de la marca blanca en España probablemente se debe a una combinación de factores, incluyendo su precio más bajo (a menudo las cadenas las priorizan en sus estantes) y la transformación de su imagen en el mercado español. En poco tiempo, la marca del distribuidor ha eliminado los prejuicios que la ligaban a conceptos como ‘barato’, ‘mediocre’ y ‘calidad cuestionable’, permitiéndole competir directamente con grandes marcas de fabricantes externos.
Que la marca blanca esté fortaleciéndose en Mercadona o Lidl no es coincidencia. Ambas cadenas, junto con Aldi y Dia, son las que más han invertido en este tipo de productos. Otro estudio de Worldpanel muestra que el año pasado las marcas blancas de Mercadona (lideradas por Hacendado) representaron el 77,8% de todas sus ventas. En Aldi, ese porcentaje fue del 74,5%, y en Dia del 65,1%. Lidl lidera con un 80,7%.
Muchas de estas compañías se clasifican como ‘cadenas de surtido corto’, supermercados con una selección limitada de productos y un enfoque claro en su propio inventario. El cliente enfrenta menos opciones al elegir (no hay docenas de marcas de aceite, solo una o dos), pero a cambio, la experiencia se simplifica y, sobre todo, puede beneficiarse en términos de precio.
Esta estrategia funciona tan bien que Mercadona, Lidl y Aldi son precisamente las cadenas que más han expandido su presencia en el mercado.