
En un movimiento que revive la nostalgia de la Guerra Fría, China ha resucitado el concepto del "Caspian Sea Monster", un vehículo experimental soviético que combinaba las características de un avión, un barco y un lanzamisiles. El nuevo proyecto, conocido como "Bohai Sea Monster", busca unir la movilidad de un...
En un movimiento que revive la nostalgia de la Guerra Fría, China ha resucitado el concepto del “Caspian Sea Monster”, un vehículo experimental soviético que combinaba las características de un avión, un barco y un lanzamisiles. El nuevo proyecto, conocido como “Bohai Sea Monster”, busca unir la movilidad de un avión, la persistencia marítima de un barco y la capacidad de ataque de una aeronave militar en una sola máquina.
El “Caspian Sea Monster” original fue detectado por satélites espía estadounidenses en el mar Caspio durante la Guerra Fría. La criatura experimental, bautizada así por su enorme tamaño y forma extraña, se convirtió en uno de los proyectos militares más desconcertantes jamás vistos sobre el agua. Ahora, China está trabajando en una versión moderna de este concepto, con el objetivo de crear una plataforma que pueda operar en múltiples dominios y ofrecer ventajas estratégicas en un hipotético conflicto en el Pacífico.
El “Bohai Sea Monster” es una aeronave que combina rasgos de hidroavión, vehículo anfibio, transporte militar y posible lanzamisiles. Las imágenes del prototipo muestran soportes compatibles con armamento, posiblemente torpedos o misiles antibuque, y una configuración que confirma su diseño para operar a muy baja altura sobre el agua. Esto lo convierte en una potencial plataforma ofensiva, capaz de desplazarse rápidamente entre archipiélagos, bases avanzadas y costas sin depender de pistas de aterrizaje tradicionales.
El interés chino por este tipo de vehículos tiene mucho sentido dentro de un hipotético conflicto en el Pacífico. Los ekranoplanos pueden operar en zonas donde un barco sería lento y vulnerable, y donde un avión necesitaría infraestructura. China parece estar explorando precisamente ese espacio intermedio, buscando crear una máquina capaz de reabastecer islas artificiales, apoyar desembarcos anfibios, lanzar drones o atacar barcos enemigos sin comportarse del todo ni como un buque ni como una aeronave convencional.
El “Bohai Sea Monster” también encaja dentro de una transformación más amplia de las fuerzas armadas chinas, que buscan saturar el Pacífico con sistemas baratos, rápidos, difíciles de detectar y capaces de operar desde múltiples dominios al mismo tiempo. En este contexto, un ekranoplano armado deja de parecer una rareza y empieza a tener sentido como pieza de una estrategia más amplia basada en movilidad extrema, guerra distribuida y control de espacios marítimos disputados.
🤖 Este artículo fue creado con ayuda de inteligencia artificial y revisado por un periodista.
Fuente: www.xataka.com





