
El costo de financiación del Gobierno estadounidense volvió a dispararse este jueves después de que el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años alcanzara el 5,34 %, un umbral que no se registraba desde 2002, según reporta Portafolio. El movimiento, que representó un avance de seis puntos básicos en una sola jornada, también superó...
El costo de financiación del Gobierno estadounidense volvió a dispararse este jueves después de que el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años alcanzara el 5,34 %, un umbral que no se registraba desde 2002, según reporta Portafolio. El movimiento, que representó un avance de seis puntos básicos en una sola jornada, también superó el máximo alcanzado en 2007 y arrastró al título a 30 años a su mayor rentabilidad en 24 años, evidenciando una presión sostenida sobre el mercado de deuda soberana.
La escalada responde a una combinación de fuerzas que operan simultáneamente. En primer lugar, el aumento del precio del petróleo vinculado al conflicto en Medio Oriente está reavivando las preocupaciones inflacionarias, lo que modifica las expectativas de los mercados sobre las decisiones de los bancos centrales. Como resultado, los inversionistas anticipan que las tasas podrían mantenerse elevadas o incluso subir, y exigen mayores retornos para conservar deuda pública en sus portafolios. A esto se suma que los mercados proyectan cuatro aumentos adicionales de 25 puntos básicos antes de que termine 2027.
Paradójicamente, el encarecimiento de la deuda ocurre en un contexto de fortaleza económica. El crecimiento del PIB ha superado las previsiones y el mercado laboral se mantiene firme, con una tasa de desempleo esperada de 4,1 % para septiembre, cercana al pleno empleo. Sin embargo, las enormes necesidades de financiación del Gobierno y las inversiones en infraestructura de inteligencia artificial, estimadas en billones de dólares anuales, incrementan la demanda por capital y presionan al alza los rendimientos. El analista Steven Barrow, de Standard Bank Advisory, describió el fenómeno como estructural: “La subida de las rentabilidades de los bonos soberanos es un fenómeno a largo plazo”, señaló, aludiendo a una “nueva normalidad” en los mercados.
La presión no es exclusiva de Estados Unidos. En Reino Unido, el bono a 30 años alcanzó el 6 %, nivel no visto desde 1998, y algunos analistas consideran que su par estadounidense podría seguir ese camino. De hecho, los mercados globales de deuda soberana registraron su peor trimestre desde 2024, según el índice de Bloomberg. La próxima prueba será el informe de empleo del viernes, con una previsión de 85.000 puestos creados en septiembre, dato que permitirá medir la resistencia de la economía al encarecimiento del crédito y el margen de la Reserva Federal para ajustar su política monetaria.
🤖 Este artículo fue creado con ayuda de inteligencia artificial y revisado por un periodista.
Fuente: www.portafolio.co





