
Ataques contra parroquias en Nigeria: una crisis de violencia y secuestros En los últimos tres meses, el estado de Kaduna en Nigeria ha sido escenario de una serie de ataques contra parroquias que han dejado un saldo de 9 muertos y 25 personas secuestradas, según informó el P. Christian Okewu Emmanuel, canciller de la arquidiócesis de...
En los últimos tres meses, el estado de Kaduna en Nigeria ha sido escenario de una serie de ataques contra parroquias que han dejado un saldo de 9 muertos y 25 personas secuestradas, según informó el P. Christian Okewu Emmanuel, canciller de la arquidiócesis de Kaduna. Esta situación de violencia y persecución religiosa ha generado una gran preocupación a nivel internacional, con reacciones de líderes como el Papa León XIV y el presidente Donald Trump.
La violencia contra los cristianos en Nigeria no es un fenómeno reciente. Un informe publicado en enero contabilizó a 4.849 cristianos asesinados por su fe en el país entre octubre de 2024 y septiembre de 2025. La situación ha sido calificada de “gravísima” y ha propiciado llamados a la acción por parte de líderes occidentales. El Papa León XIV ha expresado su dolor por la violencia anticristiana en Nigeria y ha pedido la liberación de todos los secuestrados.
Los ataques en Kaduna han ocasionado el desplazamiento forzado de muchas personas en el estado, y la arquidiócesis ha pedido al gobierno que se dedique con mayor esfuerzo a proteger a los más vulnerables. La violencia no es exclusiva del estado de Kaduna, y el gobierno nigeriano ha pedido a los habitantes de los estados de Kwara y Kogi suspender las celebraciones religiosas temporalmente en zonas montañosas. Además, 37 feligreses secuestrados el pasado 5 de abril siguen en cautiverio en Ariko, en el área de gobierno local de Kachia, y los captores exigen casi 630.000 euros y 35 motocicletas para su liberación.
En medio de esta crisis, un obispo nigeriano ha exhortado a los cristianos a invocar al Espíritu Santo frente a la violencia, los secuestros y el odio que afectan a la nación. “Debemos pedir al Espíritu Santo (…). Oremos para que esa misma fuerza divina derribe los enclaves que mantienen cautivos a los hijos de Dios en Nigeria y los libere, dejando sin poder a sus captores y torturadores”, expresó Mons. Emmanuel Badejo. Es hora de que la comunidad internacional se una para condenar esta violencia y apoyar a las víctimas y sus familias.
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